Historia X:Alemania a fines del siglo XVI

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La paz, establecida en 1555 por la victoria de los príncipes luteranos sobre el emperador (véase capítulo V), duró más de medio siglo. Pero Alemania siguió dividida en dos partidos por la diferencia de religión entre los príncipes alemanes.

Casi todos los príncipes seglares se habían hecho luteranos y habían hecho luteranos los territorios que les pertenecían. Los que habían seguido siendo católicos eran los dominios del duque de Baviera, de los príncipes de Austria y de los príncipes eclesiásticos, arzobispos y obispos, que ocupaban casi un tercio de Alemania.

Los dominios de los príncipes eclesiásticos debían seguir siendo católicos. Si un obispo se hacía luterano, no tenía derecho a establecer el culto luterano en su territorio. Pero en todo el Nordeste de Alemania, donde entera población se había convertido al luteranismo, se elegía obispos a los hijos de los príncipes protestantes y regían el país con el título de administrador. La extensión de los países católicos fué de esta modo disminuyendo.

Por otra parte, los príncipes alemanes del Oeste, vecinos a Francia y los Países Bajos, donde los calvinistas eran numerosos, adoptaron poco a poco las doctrinas calvinistas. Se llamaban reformados. Los príncipes del Este, que habían seguido siendo luteranos, se negaban a comulgar con los reformados, a los que consideraban herejes porque no tenían la misma manera de explicar el sacramento de la comunión. Ahora bien, la paz de 1555 no reconocía derechos más que a los príncipes «afiliados a la confesión de Ausburgo». Los católicos decían que la paz de 1555 no se aplicaba a los principes que se habían hecho reformados, y amenazaban con establecer por la fuerza la religión católica en los países de dicha comunión, contando para ello con la ayuda del rey de España Felipe II.

Los príncipes reformados, para resistir, se entendieron entre sí y con los príncipes protestantes extranjeros, Isabel de Inglaterra, el príncipe de Orange, hasta con Enrique IV. Acabaron por decidir a los príncipes luternos a que entrasen en su alianza.

Todos los príncipes protestantes formaron entonces una Unión. Se comprometieron a contribuir con una cantidad para alistar un ejército que acudiera en auxilio del que fuera atacado (1608). Los príncipes católicos respondieron formando una Santa Liga, cuyo jefe fué el duque de Baviera. Entonces la asamblea de los príncipes (la Dieta) se dividió en dos: los católicos quisieron tomar decisiones por mayoría de votos, los protestantes se retiraron (1612).

El emperador era siempre un príncipe católico de la familia de Austria. Pero no tenía ya fuerza suficiente para mantener la unión. Fernando (que murió en 1564) había dejado tres hijos que se habían repartido las posesiones de la familia y habían fundado tres ramas. Los menores habían obtenido las provincias de los Alpes austriacos. El primogénito, Maximiliano, había conservado el archiducado de Austria y los dos reinos de Bohemia y Hungría.

Después de su muerte (1576), su hijo mayor, Rodolfo, fué emperador durante treinta y seis años. Era un príncipe instruído, que hablaba alemán, francés, español, italiano y latín, y se interesaba por la poesía y las ciencias. Pero tenía accesos de melancolía y crisis de cólera , y creía constantemente que querían matarle. Se encerró en Bohemia, en Praga, en un castillo cuyas ventanas había mandado tapiar, no dejando más que saeteras. No veía a nadie, comía solo, se encerraba para dormir. No se ocupaba del gobierno, pasaba el tiempo en las cuadras, o con astrólogos y hechiceros que pretendían fabricarle oro.

El emperador no era ya respetado por los príncipes de Alemania. Aun en sus propios Estados, no tenía tanta influencia sobre la religión como cada uno de los príncipes alemanes la tenía en su territorio. Casi todos los nobles y burgueses de las provincias austriacas y de Bohemia se habían hecho luteranos. El príncipe, que había seguido siendo católico, estaba casi solo en misa.

Rodolfo intentó restablecer su autoridad por la fuerza. Entonces los señores de Austria, de Hungría y de Bohemia se entendieron, formaron ejércitos y le hicieron la guerra. Su hermano Matías, de acuerdo con los sublevados, le cogió todos sus Estados. Pero se vió obligado a reconocer a los señores el derecho de formar ligas para defender su religión. Cuando llegó a ser emperador, en 1612, no tuvo fuerza para restablecer su autoridad sobre los señores.


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