Historia XII:Lucha contra los católicos

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En tiempo de Isabel se habían dictado leyes que ordenaban condenar a los católicos a multa o a prisión. Se les llamaba recusantes papistas, porque se negaban a asistir al servicio de la Iglesia y porque obedecían al Papa. Jacobo habría querido que aquellas penas fueran abolidas. Trató con el Papa, y hasta se creyó en Roma que Jacobo iba a convertirse. En Inglaterra dejaron de cobrarse las multas impuestas a los católicos.

Pero el número de católicos aumentó tan rápidamente que Jacobo tuvo miedo. Ordenó aplicar las leyes y expulsó a los sacerdotes que había dejado entrar en Inglaterra.

Algunos católicos tramaron entonces un complot, cuyo objeto no ha sido nunca conocido exactamente, y que se llamó la conspiración de la pólvora. Se dijo que los conjurados habían preparado una mina bajo el salón del palacio del Parlamento, y que se preparaban a hacer saltar al rey y a los lores cuando fueron descubiertos (1605). La noticia exasperó al Parlamento. Se dictaron nuevas leyes contra los católicos, a los que se prohibió presentarse en la Corte y aun acercarse a Londres.


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