Historia XIII:Conflictos religiosos y políticos

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Carlos, que no tenía dinero suficiente para los gastos de su Corte, recurrió a Luis XIV. Su hermana Enriqueta, casada con el duque de Orleans, hermano de Luis XIV, negoció un tratado secreto en Douvres. Carlos prometió ayudar a Luis a hacer la guerra a Holanda, y se manifestó dispuesto a reconocerse católico en el momento que le pareciese favorable. Luis XIV se comprometió a darle 1.200.000 escudos al año durante la guerra, y le prometió un ejército para defenderle en Inglaterra contra sus súbditos cuando se hubiera declarado católico (1670). Aquel tratado permaneció secreto. Carlos, no atreviéndose todavía a declararse católico, ordenó hacer un tratado público de alianza con Luis XIV, en el cual no se hablaba de conversión (1671).

El Parlamento, dominado por los anglicanos, no quería conceder la libertad religiosa a los católicos de Inglaterra. Carlos pretendía que el rey tenía el derecho de dispensar leyes. En virtud de este derecho promulgó la Declaración de indulgencia, que dejaba en suspenso todas las penas impuestas a los católicos y a los disidentes (1672).

Irritado el Parlamento manifestó «que las leyes penales en materia eclesiástica no podían ser suspendidas sino por orden del Parlamento». Carlos cedió y retiró la Declaración. Los ingleses no conocían el tratado secreto hecho con Luis XIV, pero tuvieron la impresión de que su rey trabajaba para hacer a Inglaterra católica.

Carlos no tenía sucesión, y su hermano Jacobo, duque de York, que era su heredero, acababa de convertirse públicamente al catolicismo. El Parlamento votó entonces una ley que impedía al soberano dar cargos a los católicos. Todos los funcionarios, todos los diputados, antes de tomar posesión, debían firmar una declaración por escrito manifestando que no creían en la doctrina católica de la Eucaristía, y habían de comulgar en la forma de la Iglesia anglicana. Tal fué «el acta del Test» (prueba), que había de perdurar hasta 1827. Carlos la aceptó para obtener dinero del Parlamento. Su hermano Jacobo, que era almirante, presentó la dimisión.

Carlos intentó luego pasarse sin Parlamento. Pero, cuando ya no tuvo dinero, se reconcilió con él (1675) y tomó como ministro a Danby, que era jefe de la mayoría anglicana en la Cámara. Para tranquilizar a los protestantes, casó a la hija mayor de su hermano con el príncipe de Orange, jefe del partido protestante en Europa (1677). Luego consintió en hacer la guerra a Luis XIV (1678).

Hubo entonces viva irritación contra los católicos. Un aventurero católico convertido, Oates, aprovechó la ocasión para inventar lo que se llamó «el complot papista». Contó que los católicos ingleses se habían puesto de acuerdo con los extranjeros para hacer desembarcar un ejército francés y degollar a los protestantes. Se encontró asesinado en el campo al magistrado a quien había hecho esta denuncia, no se supo por quién. Se empezó a perseguir a los católicos, cinco fueron ejecutados y varios grandes señores fueron enviados a prisión.

Después de la paz, el primer ministro, Danby, fué acusado de haber pedido dinero a Luis XIV para permitir que el rey se pasase sin Parlamento. Carlos, para salvarle, disolvió el Parlamento, que ya tenía más de diecisiete años de existencia (1679).


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