La Odisea (Antonio de Gironella)/Canto Décimo

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La Odisea (1851) de Homero
traducción de Antonio de Gironella




CANTO DÉCIMO.





EOLO.—LOS LESTRIGONES.—CIRCE.



 A las playas de Eólia llegamos.[1]
Es la comarca una flotante isla
En la que reina Eolo, hijo de Hipotas
Que es de los sumos Dioses favorito.
De su regia mansion veda la entrada,
De cobre todo, impenetrable muro
Que es fundamento de una cordillera
De roca dura, a cuya superficie
No hay cosa alguna que pegarse pueda.
Habitan el palacio del monarca
Doce hijos, seis hembras y seis mozos
Que juventud ostentan y hermosura,
Y que el amor paterno ha reunido
Por los süaves lazos de himeneo.[2]
Siempre al lado de un padre que idolatran
Y de una madre que respetar saben,
Pasan su vida en prolongada fiesta.
Resuena el regio techo á todas horas
De los ecos de canto y alegría,

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Ya de hoy mas regresar á nuestra patria?
Me anuncia Circe nuevas aventuras;
Es fuerza que bajemos al imperio
De Proserpina y de Pluton severo
Para inquirir la sombra de Tiresias.
 Sus corazones tiemblan al oïrme;
Por el suelo se arrastran, y llorando,
Se arrancan los cabellos. ¡Vano esceso
De un dolor que se encuentra sin consuelo!
 Silenciosos, partimos sollozando
Y muy pronto á la playa hemos llegado.
Nos procedió la Diosa, y en la nave
Una becerra puso y una chiva
Negra toda, y ya ver no nos fue dado
Su misterioso y divinal trabajo.
¡Oh cuáles son los ojos que alcanzaran
Describir la deidad, cuando ella intenta
Ocultarse del hombre a las miradas!





  1. Islas de las costas de Sicilia en número de siete, que hoy se llaman islas Lypari y que parecen ser el resultado de erupciones volcánicas. Recibieron el nombre de Eolia de Eolus, nieto de Deucaliou, rey de Tesalia en Grecia, tan versado en astronomía y en el conocimiento de los vientos, que despues de muerto fue divinizado
  2. Parece que en aquellos tiempos la sociedad estaba constituida de otro modo, pues lo que hoy es un crimen, en ellos se encomiaba como una virtud, y sin embargo los llamamos el siglo de oro!