La Odisea (Antonio de Gironella)/Canto Undécimo

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La Odisea (1851) de Homero
traducción de Antonio de Gironella




CANTO UNDÉCIMO.





LAS SOMBRAS.


 A merced de las olas nuestra nave
Iba flotando, erguido el mastelero,
Las velas desplegadas, y embarcados
La chiva y el becerro. El alma rota
Y los ojos en llanto sumergidos,

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 Esperé que vinieran todavía
Héroes que honraron los vetustos siglos:
A Periteo y Teseo tal vez viera...[1]
Mas súbito, una turba tumultuosa
Se va juntado de dolientes sombras
Que forman un horrendo clamoreo;
Tiemblo; me descoloro y ver ya pienso
A Proserpina altiva , que del fondo
Del abismo fatal, sobre mi arroja
La espantable cabeza de Gorgona...
 Vuelvo a mi nave, á mis secuaces mando
Romper los cables y embarcarse luego.
Me obedecen, y asidos de sus remos,
Por un próspero viento protegidos
Vamos el vasto piélago partiendo.





  1. Homero ha hecho bajar a Ulises al Eliseo para poder colocar en su boca la historia anterior a su tiempo, lo que sin duda se llamaria Historia antigua. Como se ve, y como debe suponerse, está recargada de portentos y de poesía; pero al cabo siempre da alguna nocion sobre los países y los hombres mas eminentes de aquellas épocas remotas. Es como una linterna mágica que se ve con curiosidad, pero con poco ínteres.