La Sagrada Biblia (XV)/1 Pedro

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ADVERTENCIA


SOBRE


LA EPÍST. PRIMERA DEL APÓSTOL S. PEDRO.
Esta carta va dirigida principalmente á los judíos de diferentes provincias de Asia, que habian sido convertidos á la fé. San Pedro les escribe para hacerles conocer la santidad de su vocacion, y que todo lo debian sufrir primero que perder la fé. Habla tambien á los gentiles convertidos; y da á unos y á otros excelentes reglas de moral.—Parece que la escribió ácia el año 60 de Jesu-Christo, casi al mismo tiempo que Santiago escribió la suya; y se observa mucha semejanza en el fin ó argumento de ambas. Algunos Padres la citan con el título de Carta á los del Ponto.
EPÍSTOLA PRIMERA
DEL APÓSTOL S. PEDRO.
CAPÍTULO PRIMERO.
Dar gracias á Dios por habernos llamado á la fé, y á la vida eterna, á la cual se llega por muchas tribulaciones. Exhorta á los fieles á la pureza de vida, acordándoles que han sido redimidas con la sangre de Jesu-Christo.


1 Pedro, apóstol de Jesu-Christo, á los judíos que viven fuera de su patria, dispersos por el Ponto, Galacia, Cappadocia, Asia menor y Bithinia,

2 elegidos segun la prevision ó predestinacion de Dios Padre, para ser sanrificados del Espíritu santo, y obedecer á Jesu-Christo, y ser rociados con su sangre [1]; muchos aumentos de gracia, y de paz.

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu-Christo, que por su gran misericordia nos ha regenerado con una viva esperanza de vida eterna, mediante la resurreccion de Jesu-Christo de entre los muertos,

4 para alcanzar algun dia una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse; y que es inmarcescible, reservada en los cielos para vosotros,

5 á quienes la virtud de Dios conserva por medio de la fé para haceros gozar de la salud, que ha de manifestarse claramente en los últimos tiempos.

6 Esto es lo que debe trasportaros de gozo, si bien ahora por un poco de tiempo conviene que seais afligidos con varias tentaciones [2];

7 para que vuestra fé, probada de esta manera y mucho mas acendrada que el oro, que se acrisola con el fuego, se halle digna de alabanza, de gloria y de honor, en la venida manifiesta de Jesu-Christo para juzgaros;

8 á quien amais, sin haberle visto; en quien ahora igualmente creeis, aunque no le veis; mas porque creeis, os holgaréis con júbilo indecible, y colmado de gloria;

9 alcanzando por premio de vuestra fe, la salud de vuestras almas.

10 De la cual salud tanto inquirieron indagaron los Profetas, los cuales prenunciaron la gracia que habia de haber en vosotros;

11 escudriñando para cuando, ó para qué punto de tiempo se lo daba á entender el Espíritu de Christo que tenian dentro; cuando les predecia los tormentos que padeció Christo, y las glorias que le seguirían;

12 á los cuales fue revelado, que no para si mismos, sino para vosotros administraban ó profetizaban las cosas que ahora se os han anunciado, por medio de los que os predicaron el Evangelio, habiendo sido enviado del cielo el Espíritu santo, en cuyas cosas ó misterios los ángeles mismos desean penetrar con su vista [3].

13 Por lo cual bien apercibido y morigerado vuestro animo [4], tened perfecta esperanza en la gracia que se os ofrece, hasta la manifestacion de Jesu-Christo;

14 portándoos como hijos obedientes de este Señor, no conformándoos ya con los apetitos y pasiones que teníais antes en tiempo de vuestra ignorancia ó infidelidad;

15 sino que conforme á la santidad del que os llamo, sed tambien vosotros santos en todo vuestro proceder;

16 pues está escrito [5]: Santos habeis de ser, porque yo soy santo.

17 Y pues que invocais como padre á aquel que sin acepcion de personas juzga segun el mérito de cada cual, habeis de proceder con temor de ofenderle durante el tiempo de vuestra peregrinacion.

18 Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana conducta de vida, ó vivir mundano, que recibísteis de vuestros padres, no con oro ó plata, que son cosas perecederas,

19 sino con la sangre preciosa de Christo, como de un cordero inmaculado y sin tacha;

20 predestinado sí ya de antes de la creacion del mundo, pero manifestado en los últimos tiempos por amor de vosotros,

21 que por medio del mismo [6] creeis en Dios, el cual le resucitó de la muerte, y le glorificó, para que vosotros pusiéseis tambien vuestra fé y vuestra esperanza en Dios [7].

22 Purificando pues vuestras almas con la obediencia del amor [8], con amor fraternal, amáos unos a otros entrañablemente con un corazon puro y sencillo;

23 puesto que habeis renacido, no de semilla corruptible, sino incorruptible por la palabra de Dios vivo, la cual permanece por toda la eternidad [9];

24 porque toda carne es heno, y toda su gloria como la flor del heno: secóse el heno, y su flor se cayó al instante [10].

25 Pero la palabra del Señor dura eternamente, y esta es la palabra del Evangelio que se os ha predicado [11].

CAPÍTULO II.
Amonesta á los cristianos á que sean sinceros y sin malicia, como las niños; y á que se porten segun exige la dignidad de reyes y de sacerdotes de que gozan, ejercitándose en las virtudes propias de los discípulos de Christo.


1 Por lo que, depuesta toda malicia y todo engaño, y los fingimientos ó hipocresías, y envidias. y todas las murmuraciones,

2 como niños recien nacidos, apeteced con ansia la leche del espíritu, pura ó sin mezcla de fraude [12]; para que con ella vayais creciendo en salud y robustez;

3 si es caso que habeis probado cuán dulce es el Señor.

4 Al cual arrimándoos, como á piedra viva que es, desechada sí de los hombres, pero escogida de Dios, y apreciada por la principal del edificio;

5 sois tambien vosotros, á manera de piedras vivas, edificados encima de él [13], siendo como una casa espiritual, como un nuevo órden de sacerdotes santos, para ofrecer víctimas espirituales, que sean agradables a Dios por Jesu-Christo [14].

6 Por lo que dice la Escritura [15]; Mirad que yo voy á poner en Sion la principal piedra del ángulo, piedra selecta y preciosa; y cualquiera que por la fé se apoyáre sobre ella, no quedara confundido.

7 Así que para vosotros que creeis, sirve de honra; mas para los incrédulos, esta es la piedra que desecharon los fabricantes, y no obstante vino a ser la principal ó la punta del ángulo [16];

8 piedra de tropiezo, y piedra de escándalo para los que tropiezan en la palabra del Evangelio, y no creen en Christo, aun cuando fueron a esto destinados [17].

9 Vosotros al contrario sois el linage escogido, una clase de sacerdotes reyes, gente santa, pueblo de conquista [18]; para publicar las grandezas de aquel que os sacó de las tinieblas á su luz admirable.

10 Vosotros que antes no érais tan siquiera pueblo, y ahora sois el pueblo de Dios; que no habíais alcanzado misericordia, y ahora la alcanzásteis.

11 Por esto, queridos mios, os suplico que, como extrangeros y peregrinos que sois en esta mundo, os abstengais de los deseos carnales, que combaten contra el alma,

12 llevando una vida ajustada entre los gentiles; a fin de que, por lo mismo que os censuran como á malhechores, reflexionando sobre las obras buenas que observan en vosotros, glorifiquen á Dios en el dia en que los visitará [19].

13 Estad pues sumisos á toda humana criatura que se halle constituida sobre vosotros; y esto por respeto á Dios; ya sea al rey, como que esta sobre todos [20];

14 ya á los gobernadores, como puestos por él para castigo de los malhechores, y alabanza y premio de los buenos;

15 pues esta es la voluntad de Dios, que obrando bien, tapeis la boca á la ignorancia de los hombres necios é insensatos:

16 como libres, si, mas no cubriendo la malicia con capa de libertad, sino obrando en todo como siervos de Dios, esto es, por amor.

17 Honrad á todos; amad á los hermanos; temed a Dios; respetad al rey.

18 Vosotros, los siervos, estad sumisos con todo temor y respeto á los amos, no tan solo á los buenos y apacibles, sino tambien á los de recia condicion.

19 Pues el mérito está en sufrir uno, por res peto a Dios que le vé, penas padecidas injustamente.

20 Porque ¿qué alabanza mereceis, si por vuestras faltas sois castigados de vuestros amos, y lo sufrís? Pero si obrando bien, sufrís con paciencia los malos tratamientos; en eso está el mérito para con Dios.

21 Que para esto fuísteis llamados á la dignidad de hijos de Dios; puesto que tambien Christo, nuestra cabeza, padeció por nosotros, dándoos ejemplo, para que sigais sus pisadas.

22 El cual no cometió pecado alguno, ni se halló dolo en su boca:

23 quien, cuando le maldecian, no retornaba maldiciones; cuando le atormentaban, no prorumpia en amenazas; antes se ponia en manos de aquel que le sentenciaba injustamente [21]:

24 él es el que llevó la pena de nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero de la cruz, a fin de que nosotros muertos á los pecados, vivamos á la justicia, y él es por cuyas llagas fuisteis vosotros salvados [22].

25 Porque andábais como ovejas descarriadas, mas ahora os habeis convertido y reunido al pastor, y obispo ó superintendente de vuestras almas.

CAPÍTULO III.
Da saludables avisos á los casados en particular, y exhorta á todos los fieles á la caridad, é inocencia de vida, y á la paciencia en las adversidades, á imitacion de Jesu-Christo.


1 Asimismo las mugeres sean obedientes a sus maridos, a fin de que con eso si algunos no creen por el medio de la predicacion de la palabra, sean ganados sin ella por solo el trato con sus mugeres,

2 considerando la pureza de la vida que llevan, y el respeto que les tienen.

3 El adorno de las cuales no ha de ser por defuera con los rizos del cabello, ni con diges de oro, ni gala de vestidos [23]:

4 la persona interior, escondida en el corazon, es la que se debe adornar con el atavío incorruptible de un espíritu de dulzura y de paz, lo cual es un precioso adorno a los ojos de Dios.

5 Porque así tambien se ataviaban antiguamente aquellas santas mugeres, que esperaban en Dios, viviendo sujetas á sus maridos.

6 Al modo que Sara era obediente a Abraham, á quien llamaba su señor: de ella sois hijas vosotras, si vivís bien, y sin amedrentaros por ningun temor [24].

7 Maridos, vosotros igualmente habeis de cohabitar con vuestras mugeres, tratándolas con honor, y discrecion como á sexo mas flaco, y como á coherederas de la gracia ó beneficio de la vida eterna; á fin de que [25] nada estorbe el efecto de vuestras oraciones.

8 Finalmente, sed todos de un mismo corazon, compasivos, amantes de todos los hermanos, misericordiosos, modestos, humildes;

9 no volviendo mal por mal, ni maldicion por maldicion, antes al contrario bienes ó bendiciones; porque á esto sois llamados [26], á fin de que poseais la herencia de la bendicion celestial.

10 Así pues el que de veras ama la vida, y quiere vivir dias dichosos, refrene su lengua del mal, y sus labios no se despleguen á favor de la falsedad [27].

11 Desvíese del mal, y obre el bien: busque con ardor la paz, y vaya en pos de ella;

12 pues el Señor tiene fijos sus ojos sobre los justos, y escucha propicio las súplicas de ellos, al paso que mira con ceño á los que obran mal [28].

13 ¿Y quién hay, que pueda dañaros, si no pensais mas que en obrar bien?

14 Pero si sucede que padeceis algo por amor á la justicia, sois bienaventurados. No temais los fieros de los enemigos, ni os conturbeis.

15 Sino bendecid en vuestros corazones al Señor Jesu-Christo [29], prontos siempre á dar satisfaccion á cualquiera que os pida razon de la esperanza ó Religion en que vivís:

16 bien que debeis hacerlo con modestia y circunspeccion, como quien tiene buena conciencia; por manera que, cuando murmuran de vosotros los que calumnian vuestro buen proceder en Christo, queden confundidos.

17 Pues mejor es padecer (si Dios lo quiere así) haciendo bien, que obrando mal,

18 porque tambien Christo [30] murió una vez por nuestros pecados, el justo por los injustos, á fin de reconciliarnos con Dios, habiendo sido á la verdad muerto segun la carne [31], pero vivificado por el espíritu de Dios [32].

19 En el cual, ó por tuyo movimiento, fue tambien á predicar a los espíritus encarcelados [33],

20 que habian sido incrédulos en otro tiempo, cuando los estaba esperando á penitencia aquella larga paciencia de Dios en los dias de Noé, al fabricarse el arca [34]; en la cual pocas personas, es á saber ocho solamente, se salvaron en medio del agua.

21 Lo que era figura del bautismo de ahora, el cual de una manera semejante os salva á vosotros, no con quitar las manchas de la carne [35], sino justificando la conciencia para con Dios por la virtud de la resurreccion de Jesu-Christo,

22 el cual, despues de haber devorado la muerte, á fin de hacernos herederos de la vida eterna, está á la diestra de Dios; habiendo subido al cielo, y estándole sumisos los ángeles, y las potestades, y las virtudes.

CAPÍTULO IV.
Exhorta á huir de los pasados vicios, y á la práctica de las virtudes para atraer á la fe á los gentiles; y dice que debemos alegrarnos de padecer por amor de Christo.


1 Habiendo pues Christo padecido por nosotros la muerte en su carne, armáos tambien vosotros de esta consideracion; y es que quien mortificó ó murió á la carne por el bautismo, acabado ha de pecar.

2 De suerte que ya el tiempo que le queda en esta vida mortal, viva, no conforme á las pasiones humanas, sino conforme á la voluntad de Dios.

3 Porque demasiado tiempo habeis pasado durante vuestra vida anterior, abandonados á las mismas pasiones que los paganos, viviendo en lascivias, en codicias, en embriagueces, en glotonerías, en excesos, en las bebidas, y en idolatrías abominables.

4 Al presente los infieles extrañan mucho que no concurrais vosotros á los mismos desórdenes de torpeza, y os llenan de vituperios.

5 Mas ellos darán cuenta á aqudel que tiene dispuesto el juzgar á vivos y á muertos [36].

6 Que aun por eso ha sido predicado tambien el Evangelio a los muertos [37]; para que habiendo sido juzgados ó castigados delante de los hombres segun la carne, recibiesen delante de Dios la vida del Espíritu.

7 Por lo demas el fin de todas las cosas se va acera cando. Por tanto sed prudentes, y así estad advertidos, y velad en oraciones contínuas y fervorosas.

8 Pero sobre todo mantened constante la mútua caridad entre vosotros, porque la caridad cubre ó disimula muchedumbre de pecados [38].

9 Ejercitad la hospitalidad los unos con los otros sin murmuraciones.

10 Comunique cada cual al prójimo la gracia ó don, segun que la recibió, como buenos dispensadores de los dones de Dios, los cuales son de muchas maneras.

11 El que habla ó predica la palabra divina, hágalo de modo que parezca que habla Dios por su boca; quien tiene algun ministerio eclesiástico, ejercítele como una virtud que Dios le ha comunicado, á fin de que en todo cuanto hagais, sea Dios glorificado por Jesu-Christo, cuya es la gloria, y el imperio por los siglos de los siglos: Amen.

12 Carísimos, cuando Dios os prueba con el fuego de las tribulaciones, no lo extrañeis, como si os aconteciese una cosa muy extraordinaria;

13 antes bien alegráos de ser participantes de la pasion de Jesu-Christo, para que cuando se descubra su gloria, os gozeis tambien con el llenos de júbilo.

14 Si sois infamados por el nombre de Christo, seréis bienaventurados; porque la honra, la gloria y la virtud de Dios, y su Espíritu mismo, reposa sobre vosotros.

15 Pero jamás venga el caso en que alguno de vosotros padezca por homicida, ó ladron, ó maldiciente, ó codiciador de lo ageno.

16 Mas si padeciere por ser cristiano, no se avergüenza, antes alabe á Dios por tal causa,

17 pues tiempo es de que comienzo el juicio por la casa de Dios. Y si primero empieza por nosotros [39], ¿cual sera el paradero de aquellos que no creen al Evangelio de Dios?

18 Que si el justo á duras penas se salvará, ¿a donde irán el impío y el pecador [40]?

19 Por tanto, aquellos mismos que padecen por la voluntad de Dios, encomienden por medio de las buenas obras sus almas al Criador, el cual es fiel [41].

CAPÍTULO V.
Avisos saludables á los prelados de la Iglesia, y á los súbditos: encarga á los jóvenes la obediencia y la humildad, y exhorta á todos á velar contra las tentaciones del demonio.


1 Esto supuesto, á los presbyteros [42], que hay entre vosotros, suplico yo, vuestro compresbytero y testigo de la pasion de Christo, como tambien participante de su gloria [43], la cual se ha de manifestar á todos en lo porvenir [44];

2 que apacenteis la grey de Dios puesta a vuestro cargo, gobernándola y velando sobre ella, no precisados por la necesidad, sino con afectuosa voluntad que sea segun Dios; no por un sórdido interés, sino gratúitamente;

3 ni como que quereis tener señorío sobre el clero ó la heredad del Señor [45], sino siendo verdaderamente dechados de la grey:

4 que cuando se dejará ver el príncipe de los pastores Jesu-Christo, recibiréis una corona inmarcescible de gloria.

5 Vosotros igualmente ¡oh jóvenes! estad sujetos á los ancianos ó sacerdotes [46]. Todos en fin inspiráos recíprocamente y ejercitad la humildad, porque Dios resiste á los soberbios, pero á los humildes les da su gracia.

6 Humilláos pues bajo la mano poderosa de Dios, para que os exalte al tiempo de su visita ó del juicio;

7 descargando en su amoroso seno todas vuestras solicitudes, pues él tiene cuidado de vosotros.

8 Sed sóbrios, y estad en continua vela, porque vuestro enemigo el diablo anda girando como leon rugiente al rededor de vosotros, en busca de presa que devorar:

9 resistidle firmes en la fé, sabiendo que la misma tribulacion padecen vuestros hermanos, cuantos hay en el mundo.

10 Mas Dios, dador de toda gracia, que nos llamó a su eterna gloria por Jesu-Christo, despues que hayais padecido un poco, él mismo os perfeccionara, fortificará y consolidará.

11 A él sea dada la gloria y el poder soberano por los siglos de los siglos. Amen.

12 Por Silvano, el cual es, á mi juicio, un fiel hermano, es he escrito brevemente, declarándoos y protestándoos, que la verdadera gracia de Dios, ó la verdadera Religion, es esta, en que vosotros permaneceis constantes.

13 La Iglesia que, escogida por Dios como vosotros, mora en esta Babylonia [47], os saluda, y mi hijo Márcos.

14 Saludáos múluamente con el ósculo santo. La gracia sea con todos vosotros, los que estais unidos en Christo Jesus. Amen.

FIN DE LA EPÍST. PRIMERA DE SAN PEDRO.

  1. Aquí, como en otras partes de la Escritura, vemos atribuida al Padre la predestinacion, al Espíritu santo la santificacion, y al Hijo de Dios la redencion. Las aspersiones y purificaciones que se hacian en la Ley de Moysés, todas eran figura de la verdadera santidad y pureza que adquirimos por la sangre de Jesu-Christo.
  2. Otros traducen: En lo cual os gozaréis, aun entónces mismo que permite Dios que durante esta vida tan corta seais, etc. Puede traducirse: La brevedad de la vida presente y la eternidad de la vida futura son dos grandes motivos de consuelo en las mayores aflicciones. Sean los que fueren los males de esta vida, el que tiene una viva fé, está siempre alegre, dulcemente entregado á lo que dispone su Padre celestial. Las tribulaciones de esta vida son como un fuego que prueba la fé, descubre su precio, aviva su esplendor y pureza, y le adquiere la gloria.
  3. Puede traducirse: En cuyos misterios nunca cesan, ni se sacian de mirar los ángeles. Alude esta expresion á los querubines que estaban junto al Propiciatorio. Véase Querubines. Segun el sábio arzobispo Martini, el quem leemos en la Vulgata, ha de ser guæ, conforme lo exige el texto griego.
  4. O preservado de todo error y mal deseo. Este es el sentido literal de las palabras de la Vulgata: succinti lumbos mentis vestræ, sobrii, etc: metáfora tomada de lo que hacian los siervos al ponerse á servir á sus amos; y que no tiene cabida en nuestro idioma. Véase Vestidos.
  5. Lev. XI. v.44.—XIX. v.2.
  6. O por el don de la fé que nos mereció.
  7. Que os promete resucitaros tambien algun dia á vosotros, como á vuestra cabeza Jesu-Christo.
  8. O que proceda de verdadera caridad.
  9. Vínculo es el de la caridad que debe uniros mas estrechamente que el de la sangre.
  10. Eccli. XIV. v.18.—Is. XL. v.6.
  11. Palabra vivificante, que os ha engendrado en Jesu-Christo cuando recibísteis el bautismo.
  12. La palabra de Dios, y la participacion del cuerpo y sangre de Christo.
  13. Esto es, de Christo, que es el fundamento. verdaderamente sacerdotes, pues los santos deseos y buenas obras son otros tantos sacrificios espirituales que deben ofrecer á Dios por medio de Jesu-Christo sobre el altar de su corazon con el fuego de una ardiente caridad. Nótese que en el cánon de la misa se dice: Acardáos tambien, Señor, de todos los que están presentes, por los cuales os ofrecemos ó los cuales os ofrecen este sacrificio de alabanza, etc.
  14. Todos los cristianos en cierto sentido son
  15. Is. XXVIII. v.16.—Rom. IX. v.33.
  16. Psalm. CXVII. v.22.—Is. VIII. v.4.
  17. Es decir, llamados á la fé; pero abandonados á la incredulidad, por causa de su malicia y dureza de corazon.
  18. Rescatado á costa de la sangre de Jesu-Christo, y por la virtud de su gracia.
  19. O en que Dios los ilumine con su gracia.
  20. La verdadera piedad y religion inspiran siempre su mision y obediencia al soberano. La obediencia del vasallo no pende de la conducta de vida ni de la piedad de los soberanos, sino del órden y voluntad de Dios, cuya providencia los ha establecido sobre sus súbditos.
  21. Reservando á Dios la justa venganza.
  22. De las que el pecado habia hecho en todos los hombres.
  23. I. Timoth. II. v.9.
  24. Sin que os venza respeto mundano, ni perturbacion alguna.
  25. Viviendo pacíficamente con ellas.
  26. Y esta resignacion y dulzura os es necesaria.
  27. Psalm. XXXIII. v.13.
  28. Is. I. v.16.
  29. É instruyéndoos bien en la Religion, estad prontos siempre, etc.
  30. A quien debemos imitar.
  31. Para hacernos morir con él al pecado.
  32. Que le resucitó inmortal y glorioso.
  33. Este es uno de los lugares mas difíciles del Nuevo Testamento. Entre varias interpretaciones, dos son las mas seguidas. El mayor número de santos Padres, como san Athanasio, san Cyrilo, san Clemente Alejandrino, san Justino, san Irneo, san Gerónimo, etc. creen que san Pedro habla de Jesu-Christo cuando bajó al infierno ó limbo á anunciar á las almas de los justos, allí detenidos, la libertad ó redencion. y á sacarlas de aquel lugar en que estaban como encarceladas, ó detenidas, esperando al Redentor. Y especialmente habla san Pedro, segun opina Belarmino (Lib. IV. de animâ Christi, c. 13.) de las almas de aquellos que al principio no creyerón las exhortaciones de Noé, que en nombre de Dios les amenazaba con el diluvio; pero que al fin se convirtieron antes de llegar este, é hicieron penitencia, como tambien cree san Gerónimo. La otra interpretacion, que es de san Agustin, del V. Beda, de Sto. Thomás, etc, toma la palabra cárcel en un sentido místico por el cuerpo, y explica este lugar, diciendo que Jesu-Christo con el mismo espíritu por el cual resucitó, y del cual llenó al Patriarca Noé, predicó á los incrédulos y pecadores del tiempo de este Patriarca la penitencia, los cuales, privados de la luz de la fé, vivian como encerrados en su carne depravada. A los tales predicó mucho tiempo el Espíritu de Christo por boca de Noé, especialmente durante los 120 años que duró la fabricacion del arca. El P. entiende por espíritus las almas, y por cárcel el purgatorio.
  34. Y que al fin viendo que comenzaba ya el diluvio, se convirtieron de veras á Dios, y salvaron su alma, ya que no su cuerpo, por no estar en el arca.
  35. Como los lavatorios ó purificaciones de los judíos.
  36. A fieles y á infieles.
  37. A las almas de los que murieron arrepentidos en tiempo del diluvio, ó á los idólatras y pecadores.
  38. Prov. X. v.12.
  39. Que somos sus domésticos y servidores.
  40. ¿Cómo pueden esperar salvarse por el camino del regalo y de los vicios?
  41. Y las guardará y premiará segun su mérito.
  42. Véase Presbyteros.
  43. Allá en el monte Thabor.
  44. O en la segunda venida gloriosa de Jesu-Christo.
  45. El pueblo de Israél se llamaba clero, esto es: herencia, suerte ó patrimonio de Dios.
  46. Martini traduce: á sacerdoti.
  47. Toda la antiguedad ha entendido siempre aquí por Babylonia la ciudad de Roma. VéaSe Calmet, Grocio, etc y la nota al verso 2. del cap. XVII del Apocalypsi.