La Vuelta de Martín Fierro: 1

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Martín Fierro

- 396 -
Atención pido al silencio
y silencio a la atención,
que voy en esta ocasión,
si me ayuda la memoria,
a mostrarles que a mi historia
le faltaba lo mejor.


- 397 -
Viene uno como dormido
cuando vuelve del desierto,
veré si a explicarme acierto
entre gente tan bizarra,
de mi sueño me dispierto.


- 398 -
Siento que mi pecho tiembla,
que se turba mi razón,  
y de la vigüela al son  
imploro a la alma de un sabio  
que venga a mover mi labio  
y alentar mi corazón.  

- 399 -
Si no llego a treinta y una  
de fijo en treinta me planto,  
y esta confianza adelanto  
porque recebí en mí mismo,  
con el agua del bautismo,
la facultá para el canto.  

- 400 -
Tanto el pobre como el rico  
la razón me la han de dar;
y si llegan a escuchar  
lo que esplicaré a mi modo,  
digo que no han de reír todos,  
algunos han de llorar.  

- 401 -
Mucho tiene que contar  
el que tuvo que sufrir,  
y empezaré por pedir,  
no duden de cuanto digo;  
pues debe crerse al testigo  
si no pagan por mentir.  

- 402 -
Gracias le doy a la Virgen,  
gracias le doy al Señor,  
porque entre tanto rigor  
y habiendo perdido tanto, 
no perdí mi amor al canto  
ni mi voz como cantor.
 
- 403 -
Que cante todo viviente  
otorgó el Eterno Padre,  
cante todo el que le cuadre
 como lo hacemos los dos,  
pues sólo no tiene
voz el ser que no tiene sangre.  
 
- 404 -
Canta el pueblero... y es pueta;  
canta el gaucho... y ¡ay Jesús!
lo miran como avestruz  
su inorancia los asombra;
mas siempre sirven las sombras  
para distinguir la luz.
 
 
- 405 -
El campo es del inorante,
el pueblo del hombre estruido;  
yo que en el campo he nacido  
digo que mis cantos son  
para los unos... sonidos,  
y para otros... intención.  
 
- 406 -
Yo he conocido cantores  
que era un gusto el escuchar;  
mas no quieren opinar  
y se divierten cantando;  
pero yo canto opinando  
que es mi modo de cantar. 

- 407 -
El que va por esta senda  
cuanto sabe desembucha,  
y aunque mi cencia no es mucha,  
esto en mi favor previene;  
yo sé el corazón que tiene  
el que con gusto me escucha.

- 408 -
Lo que pinta este pincel 
ni el tiempo lo ha de borrar,  
ninguno se ha de animar
a corregirme la plana;  
no pinta quien tiene gana
sino quien sabe pintar.  

- 409 -
Y no piensen los oyentes  
que del saber hago alarde;  
he conocido aunque tarde,  
sin haberme arrepentido,  
que es pecado cometido  
el decir ciertas verdades.  

- 410 -
Pero voy en mi camino  
y nada me ladiará,  
he de decir la verdá,  
de naides soy adulón,  
aquí no hay imitación
esta es pura realidá.  

- 411 -
Y el que me quiera enmendar  
mucho tiene que saber.  
Tiene mucho que aprender  
el que me sepa escuchar.  
Tiene mucho que rumiar  
el que me quiera entender.  

- 412 -
Más que yo y cuantos me oigan  
más que las cosas que tratan  
más que lo que ellos relatan  
mis cantos han de durar.  
Mucho ha habido que mascar  
para echar esta bravata.  

- 413 -
Brotan quejas de mi pecho,  
brota un lamento sentido;  
y es tanto lo que he sufrido  
y males de tal tamaño,  
que reto a todos los años  
a que traigan el olvido.

- 414 -
Ya verán si me dispierto
cómo se compone el baile.  
Y no se sorprenda naides  
si mayor fuego me anima;  
porque quiero alzar la prima
como pa tocar al aire.  

- 415 -
Y con la cuerda tirante  
dende que ese tono elija,  
yo no he de aflojar manija  
mientras que la voz no pierda;
si no se corta la cuerda  
o no cede la clavija. 

- 416 -
Aunque rompí el estrumento
por no volverme a tentar,  
tengo tanto que contar  
y cosas de tal calibre  
que Dios quiera que se libre 
el que me enseñó a templar.  

- 417 -
De naides sigo el ejemplo,  
naide a dirigirme viene,  
yo digo cuanto conviene,  
y el que en tal güeya se planta  
debe cantar cuando canta  
con toda la voz que tiene.  

- 418 -
He visto rodar la bola  
y no se quiere parar,  
Al fin de tanto rodar
me he decidido a venir,  
a ver si puedo vivir  
y me dejan trabajar.  

- 419 -
Sé dirigir la mansera  
y también echar un pial, 
sé correr en un rodeo,  
trabajar en un corral,
me sé sentar en un pértigo  
lo mesmo que en un bagual.  

- 420 -
Y empriéstenme su atención  
si ansí me quieren honrar,
de no, tendré que callar,  
pues el pájaro cantor  
jamás se para a cantar  
en árbol que no da flor.  

- 421 -
Hay trapitos que golpiar.  
Y de aquí no me levanto;  
escúchenme cuando canto  
si quieren que desembuche  
tengo que decirles tanto  
que les mando que me escuchen.  

- 422 -
Déjenme tomar un trago,  
estas son otras cuarenta,  
mi garganta está sedienta  
y de esto no me abochorno.  
Pues el viejo como el horno  
por la boca se calienta. 



La Vuelta de Martín Fierro de José Hernández

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