La Vuelta de Martín Fierro: 12

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda


El hijo mayor de Martín Fierro

La penitenciaría


- 656 -
Aunque el gajo se parece 
al árbol de donde sale, 
solía decirlo mi madre
y en su razón estoy fijo:
«Jamás puede hablar el hijo  
con la autoridá del padre.» 

- 657 -
Recordarán que quedamos
sin tener donde abrigarnos;
ni ramada ande ganarnos
ni rincón ande meternos  
ni camisa que ponernos 
ni poncho con que taparnos.  

- 658 -
Dichoso aquel que no sabe
lo que es vivir sin amparo;
yo con verdá les declaro,
aunque es por demás sabido. 
Dende chiquito he vivido
en el mayor desamparo.  

- 659 -
No le merman el rigor
los mesmos que lo socorren.  
Tal vez porque no se borren 
los decretos del destino,
de todas partes lo corren
como ternero dañino.

- 660 -
Y vive como los vichos  
buscando alguna rendija 
el güérfano es sabandija 
que no encuentra compasión,
y el que anda sin direción
es guitarra sin clavija.  

- 661 -
Sentiré que cuanto digo 
a algún oyente le cuadre
ni casa tenía, ni madre,
ni parentela, ni hermanos;
y todos limpian sus manos  
en el que vive sin padre. 

- 662 -
Lo cruza este de un lazazo,
lo abomba aquel de un moquete,
otro le busca el cachete
y entre tanto soportar,  
suele a veces no encontrar 
ni quien le arroje un soquete.  

- 663 -
Si lo recogen lo tratan
con la mayor rigidez
piensan que es mucho tal vez  
cuando ya muestra el pellejo 
si le dan un trapo viejo
pa cubrir su desnudez.  

- 664 -
Me crié, pues, como les digo,
desnudo a veces y hambriento,
me ganaba mi sustento, 
y ansí los años pasaban.
Al ser hombre me esperaban
otra clase de tormentos.

- 665 -
Pido a todos que no olviden,
lo que les voy a decir; 
en la escuela del sufrir
he tomado mis leciones;
y hecho muchas refleciones
dende que empecé a vivir.  

- 666 -
Si alguna falta cometo 
la motiva mi inorancia,
no vengo con arrogancia;
y les diré en conclusión
que trabajando de pión  
me encontraba en una estancia. 

- 667 -
El que manda siempre puede
hacerle al pobre un calvario;
a un vecino propietario
un boyero le mataron,  
y aunque a mí me lo achacaron 
salió cierto en el sumario.

- 668 -
Piensen los hombres honrados
en la vergüenza y la pena
de que tendría la alma llena  
al verme ya tan temprano 
igual a los que sus manos
con el crimen envenenan.  

- 669 -
Declararon otros dos
sobre el caso del dijunto;  
mas no se aclaró el asunto, 
y el Juez por darlas de listo,
«Amarrados como un Cristo,
-nos dijo-, irán todos juntos.  

- 670 -
»A
la Justicia Ordinaria  
voy a mandar a los tres.» 
Tenía razón aquel Juez,
y cuantos ansí amenacen;
ordinaria,... es como la hacen
lo he conocido después.  

- 671 -
Nos remitió como digo 
a esa Justicia Ordinaria,
y fuimos con la sumaria
a esa cárcel de malevos,
que por un bautismo nuevo  
le llaman Penitenciaria. 

- 672 -
El porqué tiene ese nombre 
naides me lo dijo a mí
mas yo me lo esplico ansí:
le dirán Penitenciaria  
por la penitencia diaria
que se sufre estando allí.  

- 673 -
Criollo que cai en desgracia
tiene que sufrir no poco.
Naides lo ampara tampoco  
si no cuenta con recursos. 
El gringo es de más discurso,
cuando mata, se hace el loco.  

- 674 -
No sé el tiempo que corrió
en aquella sepoltura;  
si de ajuera no lo apuran, 
el asunto va con pausa;
tienen la presa sigura
y dejan dormir la causa. 

- 675 -
Inora el preso a qué lado  
se inclinará la balanza.
Pero es tanta la tardanza
que yo les digo por mí:
el hombre que dentre allí
deje afuera la esperanza.

- 676 -
Sin perfecionar las leyes
perfecionan el rigor.
Sospecho que el inventor
habrá sido algún maldito.
Por grave que sea un delito  
aquella pena es mayor.  

- 677 -
Eso es para quebrantar 
el corazón más altivo.
Los llaveros son pasivos,
pero más secos y duros  
tal vez que los mesmos muros 
en que uno gime cautivo.  

- 678 -
No es en grillos ni en cadenas
en lo que usté penará,
sino en una soledá  
y un silencio tan projundo,
que parece que en el mundo
es el único que está.  

- 679 -
El más altivo varón
y de cormillo gastao, 
allí se vería agoviao 
y su corazón marchito,
al encontrarse encerrao
a solas con su delito.

- 680 -
En esa cárcel no hay toros,  
allí todos son corderos; 
no puede el más altanero,
al verse entre aquellas rejas,
sino amujar las orejas
y sufrir callao su encierro.

- 681 -
Y digo a cuantos inoran 
el rigor de aquellas penas,
yo que sufrí las cadenas
del destino y su inclemencia,
que aprovechen la esperencia,  
del mal en cabeza agena. 

- 682 -
¡Ay!, madres, las que dirigen
al hijo de sus entrañas,
no piensen que las engaña,
ni que las habla un falsario;  
lo que es el ser presidario
no lo sabe la campaña.  

- 683 -
Hijas, esposas, hermanas,
cuantas quieren a un varón,
díganles que esa prisión  
es un infierno temido, 
donde no se oye más ruido
que el latir del corazón.  

- 684 -
Allá el día no tiene sol,
la noche no tiene estrellas.
Sin que le valgan querellas 
encerrao lo purifican;
y sus lágrimas salpican
en las paredes aquellas.

- 685 -
En soledá tan terrible
de su pecho oye el latido, 
lo sé porque lo he sufrido
y creanmeló el aulitorio,
tal vez en el purgatorio
las almas hagan más ruido.

- 686 -
Cuenta esas horas eternas
para más atormentarse,
su lágrima al redamarse
calcula en sus afliciones,
contando en sus pulsaciones,  
lo que dilata en secarse. 

- 687 -
Allí se amansa el más bravo,
allí se duebla el más juerte.  
El silencio es de tal suerte
que cuando llegue a venir,
hasta se le han de sentir 
las pisadas a la muerte.

- 688 -
Adentro mesmo del hombre 
se hace una revolución.
Metido en esa prisión
de tanto no mirar nada, 
le nace y queda gravada
la idea de la perfeción.  

- 689 -
En mi madre, en mis hermanos,
en todo pensaba yo.  
Al hombre que allí dentró 
de memoria más ingrata,
fielmente se le retrata
todo cuanto ajuera vio.  

- 690 -
Aquel ha vivido libre
de cruzar por donde quiera,
se aflige y se desespera
de encontrarse allí cautivo;
es un tormento muy vivo
que abate la alma más fiera.  

- 691 -
En esa estrecha prisión 
sin poderme conformar,
no cesaba de esclamar
¡qué diera yo por tener
un caballo en que montar  
y una pampa en que correr!  

- 692 -
En un lamento costante
se encuentra siempre embretao.
El castigo han inventao
de encerrarlo en las tinieblas,  
y allí está como amarrao 
a un fierro que no se duebla.

- 693 -
No hay un pensamiento triste
que al preso no lo atormente.
Bajo un dolor permanente
agacha al fin la cabeza, 
porque siempre es la tristeza
hermana de un mal presente.  

- 694 -
Vierten lágrimas sus ojos
pero su pena no alivia;  
en esa costante lidia 
sin un momento de calma,
contempla con los del alma
felicidades que envidia.  

- 695 -
Ningún consuelo penetra  
detrás de aquellas murallas. 
El varón de más agallas,
aunque más duro que un perno,
metido en aquel infierno
sufre, gime, llora y calla.  

- 696 -
De furor el corazón 
se le quiere reventar,
pero no hay sino aguantar
aunque sosiego no alcance.
¡Dichoso en tan duro trance  
aquel que sabe rezar! 

- 697 -
¡Dirige a Dios su plegaria
el que sabe una oración!  
En esa tribulación
gime olvidado del mundo,  
y el dolor es más projundo 
cuando no halla compasión.  

- 698 -
En tan crueles pesadumbre,
en tan duro padecer,
empezaba a encanecer
después de muy pocos meses. 
Allí lamenté mil veces
no haber aprendido a ler.  

- 699 -
Viene primero el furor,
después la melancolía,  
en mi angustia no tenía 
otro alivio ni consuelo,
sino regar aquel suelo
con lágrimas noche y día.  

- 700 -
¡A visitar otros presos  
sus familias solían ir! 
Naides me visitó a mí
mientras estube encerrado.
¡Quién iba a costiarse allí 
a ver un desamparado!  

- 701 -
¡Bendito sea el carcelero 
que tiene buen corazón!
Yo sé que esta bendición
pocos pueden alcanzarla,
pues si tienen compasión  
su deber es ocultarla.

- 702 -
Jamás mi lengua podrá
espresar cuánto he sufrido;
en ese encierro metido,
llaves, paredes, cerrojos,  
se graban tanto en los ojos 
que uno los ve hasta dormido.

- 703 -
El mate no se permite. 
No le permiten hablar,  
no le permiten cantar 
para aliviar su dolor.
Y hasta el terrible rigor
de no dejarlo fumar.  

- 704 -
La justicia muy severa  
suele rayar en crueldá: 
sufre el pobre que allí está
calenturas y delirios,
pues no esiste pior martirio
que esa eterna soledá.

- 705 -
Conversamos con las rejas
por sólo el gusto de hablar.
Pero nos mandan callar
y es preciso conformarnos;
pues no se debe irritar
a quien puede castigarnos. 

- 706 -
Sin poder decir palabra
sufre en silencio sus males.
Y uno en condiciones
tales se convierte en animal,  
privao del don principal 
que Dios hizo a los mortales.  

- 707 -
Yo no alcanzo a comprender 
por qué motivo será,
que el preso privado está  
de los dones más preciosos 
que el justo Dios bondadoso
otorgó a la humanidá.

- 708 -
Pues que de todos los bienes,
en mi inorancia lo infiero,  
que le dio al hombre altanero
su Divina Magestá;
la palabra es el primero,
el segundo es la amistá.  

- 709 -
Y es muy severa la ley  
que por un crimen o un vicio, 
somete al hombre a un suplicio
el más tremendo y atroz,
privado de un beneficio
que ha recebido de Dios.  

- 710 -
La soledá causa espanto, 
el silencio causa horror.
Ese continuo terror
es el tormento más duro,
y en un presidio siguro  
está de más tal rigor. 

- 711 -
Inora uno si de allí
saldrá pa la sepoltura.
El que se halla en desventura
busca a su lado otro ser;  
pues siempre es bueno tener 
compañeros de amargura.  

- 712 -
Otro más sabio podrá
encontrar razón mejor,
yo no soy rebuscador,  
y esta me sirve de luz; 
se los dieron al Señor
al clavarlo en una cruz.

- 713 -
Y en las projundas tinieblas
en que mi razón esiste,  
mi corazón se resiste 
a ese tormento sin nombre,
pues el hombre alegra al hombre,
y el hablar consuela al triste.  

- 714 -
Grábenlo como en la piedra
cuanto he dicho en este canto; 
y aunque yo he sufrido tanto
debo confesarlo aquí;
el hombre que manda allí  
es poco menos que un santo.  

- 715 -
Y son buenos los demás,
a su ejemplo se manejan;
pero por eso no dejan
las cosas de ser tremendas;  
piensen todos y compriendan
el sentido de mis quejas.  

- 716 -
Y guarden en su memoria
con toda puntualidá,
lo que con tal claridá  
les acabo de decir.
Mucho tendrán que sufrir
si no cren en mi verdá.  

- 717 -
Y si atienden mis palabras
no habrá calabozos llenos.
Manéjense como buenos; 
no olviden esto jamás:
aquí no hay razón de más;
más bien las puse de menos.  

- 718 -
Y con esto me despido.  
Todos han de perdonar,
ninguno debe olvidar
la historia de un desgraciado.
Quien ha vivido encerrado
poco tiene que contar.  

La vuelta de martin fierro pag27.jpg
En la penitenciaría



La Vuelta de Martín Fierro de José Hernández

Prólogo - I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X - XI - XII - XIII - XIV - XV - XVI - XVII - XVIII - XIX - XX - XXI - XXII - XXIII - XXIV - XXV - XXVI - XXVII - XXVIII - XXIX - XXX - XXXI - XXXII - XXXIII