La Vuelta de Martín Fierro: 3

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- 451 -
De ese modo nos hallamos
empeñaos en la partida.  
No hay que darla por perdida  
por dura que sea la suerte;  
ni que pensar en la muerte,  
sino en soportar la vida.  

- 452 -
Se endurece el corazón,  
no teme peligro alguno.  
Por encontrarlo oportuno  
allí juramos los dos:
respetar tan sólo a Dios  
de Dios abajo, a ninguno.  

- 453 -
El mal es árbol que crece  
y que cortado retoña.  
La gente esperta o visoña  
sufre de infinitos modos.  
La tierra es madre de todos,  
pero también da ponzoña.

- 454 -
Mas todo varón prudente
sufre tranquilo sus males.  
Yo siempre los hallo iguales  
en cualquier senda que elijo.  
La desgracia tiene hijo  
aunque ella no tiene madre.  

- 455 -
Y al que le toca la herencia  
donde quiera halla su ruina.
Lo que la suerte destina  
no puede el hombre evitar.
Porque el cardo ha de pinchar  
es que nace con espina.

- 456 -
Es el destino del pobre
un continuo safarrancho,  
y pasa como el carancho  
porque el mal nunca se sacia,  
si el viento de la desgracia
vuela las pajas del rancho.  

- 457 -
Mas quien manda los pesares  
manda también el consuelo.
La luz que baja del cielo  
alumbra al más encumbrao,
y hasta el pelo más delgao  
hace su sombra en el suelo.  

- 458 -
Pero por más que uno sufra  
un rigor que lo atormente  
no debe bajar la frente  
nunca, por ningún motivo.  
El álamo es más altivo  
y gime costantemente.  

- 459 -
El indio pasa la vida  
robando o echao de panza.  
La única ley es la lanza  
a que se ha de someter.  
Lo que le falta en saber  
lo suple con desconfianza.  

- 460 -
Fuera cosa de engarzarlo  
a un indio caritativo.  
Es duro con el cautivo,  
le dan un trato horroroso.  
Es astuto y receloso,  
es audaz y vengativo.  

- 461 -
No hay que pedirle favor  
ni que aguardar tolerancia.  
Movidos por su inorancia  
y de puro desconfiaos,  
nos pusieron separaos  
bajo sutil vigilancia.  

- 462 -
No pude tener con Cruz  
ninguna conversación.  
No nos daban ocasión,  
nos trataban como agenos.
Como dos años lo menos  
duró esta separación.

- 463 -
Relatar nuestras penurias
fuera alargar el asunto.  
Les diré sobre este punto  
que a los dos años recién  
nos hizo el cacique el bien  
de dejarnos vivir juntos.  

- 464 -
Nos retiramos con Cruz  
a la orilla de un pajal.  
Por no pasarlo tan mal  
en el desierto infinito,  
hicimos como un bendito  
con dos cueros de bagual. 

- 465 -
Fuimos a esconder allí  
nuestra pobre situación  
aliviando con la unión  
aquel duro cautiverio,  
tristes como un cementerio  
al toque de la oración. 

- 466 -
Debe el hombre ser valiente
si a rodar se determina,  
primero, cuando camina;  
segundo, cuando descansa,  
pues en aquellas andanzas
perece el que se acoquina. 

- 467 -
Cuando es manso el ternerito  
en cualquier vaca se priende.  
El que es gaucho esto lo entiende  
y ha de entender si le digo,  
que andábamos con mi amigo  
como pan que no se vende.  

- 468 -
Guarecidos en el toldo  
charlábamos, mano a mano.  
Éramos dos veteranos  
mansos pa las sabandijas,  
arrumbaos como cubijas  
cuando calienta el verano.  

- 469 -
El alimento no abunda  
por más empeño que se haga;  
lo pasa uno como plaga,  
egercitando la industria,
y siempre como la nutria  
viviendo a orillas del agua.

- 470 -
En semejante ejercicio
se hace diestro el cazador.  
Cai el piche engordador,
cai el pájaro que trina.  
Todo bicho que camina
va a parar al asador.  

- 471 -
Pues allí a los cuatro vientos  
la persecución se lleva,  
naide escapa de la leva  
y dende que la alba asoma  
ya recorre uno la loma,  
el bajo, el nido, y la cueva.  

- 472 -
El que vive de la caza  
a cualquier vicho se atreve.  
Que pluma o cáscara lleve,  
pues cuando la hambre se siente  
el hombre le clava el diente  
a todo lo que se mueve.  

- 473 -
En las sagradas alturas  
está el maestro principal,  
que enseña a cada animal
a procurarse el sustento  
y le brinda el alimento  
a todo ser racional.  

- 474 -
Y aves, y vichos y pejes,  
se mantienen de mil modos;  
pero el hombre en su acomodo  
es curioso de oservar:  
es el que sabe llorar,  
y es el que los come a todos.  



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