La fe

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original. Publicado en la Revista de España: Tomo III#Número 11.


LA FÉ [1]

 Cuando no puede esperar
si es perdida
la fé defiende la vida.

 Cancionero.


I.

—Adios, el Rey á pelear me envía
 Al África abrasada,
Si tu amor se opusiera, rompería
 En tu reja mi espada.

—Vé á lidiar, pero lleva en el combate,
 Como escudo sagrado
Del corazon leal que por mí late,
 La cruz que yo he bordado.

—Por ella de los árabes infieles.
 Como nupciales arras,
Yo te traeré marlotas y alquiceles
 Y rotas cimitarras.

Adios, dijo la dama en triste queja,
 Y adios el caballero;
Y bañando en sus lágrimas la reja.
 Partir le vió ligero.

II.

Cuatro veces Abril de gayas flores
 Cubrió la madre tierra,

Des que el noble doncel, soñando amores,
 Partió para la guerra.

Cuatro años há que en el altar del templo,
 Donde adora Castilla
A su invicto patron, de héroes ejemplo,
 Una lámpara brilla.

Cuatro años há que en vano su ventana,
 Dama de ilustre cuna,
Cierra al primer albor de la mañana
 Y abre al lucir la luna.

No viene, dice ya la córte ociosa,
 Y el corazon deshecho,
¡Vendrá!, con ciega fé dice la hermosa,
 Llevó una cruz al pecho.

III.

Mas de nuevo tornó á buscar su nido
 La golondrina errante,
Y espirar vió la dama el mes florido
 Sin ver tornar su amante.

Detrás de la entornada celosía
 Llorando, en triste queja,
«¡Ojalá hubiera roto, se decia.
 Su espada en esta reja!»

Cuando una noche al trasponer los cerros
 La luna enamorada,
Sintió en su reja destallar los hierros
 Al choque de una espada.

«¡Él és!» dijo al abrir, y en grito ardiente
 Oyó decir «¡Es ella!»
A tiempo que asomaba en el Oriente
 Blanquísima una estrella.

Juan A. de Viezma.
  1. Esta poesía forma parte de un libro que, con el título de Cuentos de la Villa, dará muy pronto al público el Sr. Viedma.