La flor de los recuerdos (México): 31

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La flor de los recuerdos (México) de José Zorrilla
México y los mexicanos. Rodríguez Galván.


III. POETAS MEXICANOS[editar]

Ortega, Navarrete y Tagle de quienes he hablado á V. ya.

Rodriguez Galvan.— Nacido en 22 de Marzo de 1816: muerto en la Habana el 25 de Julio de 1842. El adalid mas audaz y el mas ardiente mantenedor de los principios de la escuela llamada romántica, con todos sus defectos y sus bellezas. Su vida fué un tejido espeso de las miserias, las pesadumbres y los desengaños, que anudan unos con otros los dias amargos del hombre estudioso: de las delicias, las ilusiones y las esperanzas, que encantan las elucubraciones del ingenio que tiene conciencia de su valer; de los placeres y los pesares en que se abreva un corazón tiranizado por una pasión misteriosa, cuyo secreto no me es lícito romper, porque Galvan no quiso jamás levantar con su propia mano el velo que debe cubrirla: de la desesperación del genio que se siente con alas para volar, y que amarrado entre los escollos de una mala fortuna, de una época que no le comprenderá ni le hará justicia hasta después de muerto, y de una sociedad sin atmósfera para su alma, no puede desplegar el vuelo que se siente capaz de intentar.

De todo esto se compuso la existencia sombría de Galvan: y su mejor biografía se encierra en los siguientes pensamientos, suyos y de otros dos poetas que le cantaron después de muerto: Ramón Isaac Alcaráz y Guillermo Prieto. Dice Galvan en una de sus composiciones:

Abrasa mi corazón
La ardiente voraz pasión
De la gloria.
¡Oh si en mi patria querida
Durara mas que mi vida
Mi memoria!

He aquí el suspiro mas hondo, mas tierno, mas fervoroso de la esperanza del poeta. En otra parte dice:

De la ciudad la estrechura
Ardiente dejar ansio,
Y en un ligero navio
Surcar la inmensa llanura
De la mar;
Y sentado en la ancha popa,
Las ricas playas de Europa
A lo lejos divisar.

He aquí el gemido del aura de la inquietud, en el corazón del genio desventurado mal apreciado en su pátria. Dice de él Guillermo Prieto:

Su alma de rey, sus ansias de mendigo,
Huérfano atravesó por la existencia:
Daba luz á sus ojos la inocencia
Y el desengaño al corazón su hiel.
Allá en la soledad del desamparo
Entonaba sus cantos de amargura,
Cual ave sola que en la selva oscura
Ignorada lamenta su viudez.

¡Génio! ¡génio inmortal! tu patrimonio
Es la miseria y el eterno llanto:
El estúpido mundo con tu canto
Se adormece con frívolo placer.
¿Por qué la inteligencia será un crímen?

Alcaráz le dice en la composición que le inspiró su muerte:

Abandonado en la tierra,
Solo tal vez desde niño,
Quizá el maternal cariño
Jamás tu infancia arrulló:
Desde entonces tu mirada
Melancólica, abatida,
En el festín de la vida
Nunca alegre sonrió.

Tú por el mundo vagaste
Despreciado y sin consuelo,
Mas tu génio alzó su vuelo
Y su ala hirió tu laúd:
Y amaste… tu primer canto
Fué tal vez de amor un trino,
Que ahogó el bárbaro destino
De tu infáusta juventud.


Jamás fué mejor caracterizada la existencia, ni mejor sentida la muerte, ni mejor cantada la gloria de un poeta. ¡Pluguiera á Dios que este recuerdo mio añadiera una hoja á la corona y un rayo á la aureola de la gloria de Galvan!