La vuelta de Martín Fierro (1879)/30

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Nota: Se respeta la ortografía original de 1879.
30
MARTIN FIERRO

Mientras suene el encordao
Mientras encuentre el compaz,
Yo no he de quedarme atrás
Sin defender la parada—
Y he jurado que jamás
Me la han de llevar robada.

Atiendan pues los oyentes
Y cayensen los mirones—
A todos pido perdones
Pues a la vista resalta,
Que no está libre de falta
Quien no está de tentaciones.

A un cantor le llaman bueno,
Cuando es mejor que los piores—
Y sin ser de los mejores,
Encontrándose dos juntos
Es deber de los cantores
El cantar de contra-punto.

El hombre debe mostrarse
Cuando la ocasion le llegue—
Hace mal el que se niegue
Dende que lo sabe hacer—
Y muchos suelen tener
Vanagloria en que los rueguen.

Cuando mozo fui cantor—
Es una cosa muy dicha—
Mas la suerte se encapricha
Y me persigue costante—
De ese tiempo en adelante
Canté mis propias desdichas.

Y aquellos años dichosos
Trataré de recordar—
Veré si puedo olvidar
Tan desgraciada mudanza—
Y quien se tenga confianza
Tiemple y vamos á cantar.

Tiemple y cantaremos juntos,
Trasnochadas no acobardan—
Los concurrentes aguardan,
Y porque el tiempo no pierdan,
Haremos gemir las cuerdas
Hasta que las velas no ardan.

Y el cantor que se presiente,
Que tenga ó nó quien lo ampare,
No espere que yo dispare
Aunque su saber sea mucho—
Vamos en el mesmo pucho
A prenderle hasta que aclare.

Y seguiremos si gusta
Hasta que se vaya el dia—
Era la costumbre mía
Cantar las noches enteras—
Había entonces, donde quiera,
Cantores de fantasía.

Y si alguno no se atreve
A seguir la caravana,
O sí cantando no gana
Se lo digo sin lisonja—
Haga sonar una esponja
O ponga cuerdas de lana.

EL MORENO

Yo no soy señores mios
Sinó un pobre guitarrero—
Pero doy gracias al cielo
Porque puedo en la ocasion,
Toparme con un cantor
Que esperimente á este negro.

Yo tambien tengo algo blanco,
Pues tengo blancos los dientes —
Sé vivir entre las gentes
Sin que me tengan en menos —
Quien anda en pagos agenos
Debe ser manso y prudente.

Mi madre tuvo diez hijos,
Los nueve muy regulares —
Tal vez por eso me ampare
La Providencia divina —
En los güeros de gallina
El décimo es el mas grande.

El negro es muy amoroso,
Aunque de esto no hace gala,
Nada á su cariño iguala
Ni á sų tierna voluntá —
Es lo mesmo que el macá
Cria los hijos bajo el ála.

Pero yo he vivido libre
Y sin depender de naides —
Siempre he cruzado á los aires
Como el pájaro sin nido —
Cuanto sé lo he aprendido
Porque me lo enseñó un flaire.

Y sé como cualquier otro
El porqué retamba el trueno —
Porqué son las estaciones
Del verano y del invierno —
Sé tambien de donde salen
Las aguas que cain del Cielo.

Yo sé lo que hay en la tierra
En llegando al mesmo centro —
En donde se encuentra el oro,
En donde se encuentra el fierro —
Y en donde viven bramando
Los volcanes que echan juego.

Yo sé del fondo del mar
Donde los pejes nacieron —
Yo sé porque crece el árbol,
Y porqué silvan los vientos —
Cosas que inoran los blancos
Las sabe este pobre negro.

Yo tiro cuando me tiran,
Cuando me aflojan, aflojo;
No se ha de morir de antojo
Quien me convide á cantar —
Para conocer á un cojo
Lo mejor es verlo andar.

Y si una falta cometo
En venir á esta riunion —
Echándolá de cantor
Pido perdon en voz alta —
Pues nunca se halla una falta
Que no esista otra mayor.

De lo que un cantor esplica
No falta que aprovechar —
Y se le debe escuchar
Aunque sea negro el que cante —
A priende el que es inorante,
Y el que es sábio, apriende mas.

Bajo la frente mas negra
Hay pensamiento y hay vida —
La gente escuche tranquila
No me haga ningun reproche —
Tambien es negra la noche
Y tiene estrellas que brillan.

Estoy pues á su mandao,
Empiece á echarme la sonda
Si gusta que le responda,
Aunque con lenguaje tosco —
En leturas no conozco
La jota por ser redonda.

MARTIN FIERRO

Ah! negro, si sos tan sábio
No tengás ningun recelo;
Pero has tragao el anzuelo
Y al compas del estrumento —
Has de decirme al momento
Cual es el canto del cielo.

EL MORENO

Cuentan que de mi color
Dios hizo al hombre primero —
Mas los blancos altaneros,
Los mesmos que lo convidan,
Hasta de nombrarlo olvidan
Y solo le llaman negro.

Pinta el blanco negro al diablo,
Y el negro, blanco lo pinta —
Blanca la cara ó retinta
No habla en contra ni en favor —
De los hombres el Criador
No hizo dos clases distintas.

Y despues de esta alvertencia
Que al presente viene á pelo —
Veré, señores, si puedo,
Sigun mi escaso saber,
Con claridá responder
Cual es el canto del cielo.

Los cielos lloran y cantan
Hasta en el mayor silencio —
Lloran al cair el rocío,
Cantan al silvar los vientos —
Lloran cuando cain las aguas
Cantan cuando brama el trueno.

MARTIN FIERRO

Dios hizo al blanco y al negro
Sin declarar los mejores —
Les mandó iguales dolores
Bajo de una mesma cruz;
Mas tambien hizo la luz
Pa distinguir los colores.

Ansi ninguno se agravie,
No se trata de ofender —
A todo se ha de poner
El hombre con que se llama —
Y á naides le quita fama
Lo que recibió al nacer.

Y ansi me gusta un cantor
Que no se turba ni yerra —
Y sí en tu saber se encierra
El de los sábios projundos —
Decime cual en el mundo
Es el canto de la tierra.

EL MORENO

Es pobre mi pensamiento,
Es escasa mi razon —
Mas pa dar contestacion
Mi inorancia no me arredra —
Tambien dá chispas la piedra
Si la golpea el eslabon.


La vuelta de Martin Fierro - Jose Hernandez (2ed) (page 52 crop).jpg
Canto por cifra, de contrapunto entre Martin Fierro y un negro.


Y le daré una respuesta
Sigun mis pocos alcances —
Forman un canto en la tierra
El dolor de tanta madre,
El gemir de los que mueren
Y el llorar de los que nacen.

MARTIN FIERRO

Moreno, alvierto que trais
Bien dispuesta la garganta
Sos varon, y no me espanta
Verte hacer esos primores —
En los pájaros cantores
Solo el macho es el que canta.

Y ya que al mundo vinistes
Con el sino de cantar,
No te vayas á turbar
No te agrándes ni te achíques —
Es preciso que me espliques
Cual es el canto del mar.

EL MORENO

A los pájaros cantores
Ninguno imitar pretiende —
De un don que de otro depende
Naides se debe alabar —
Pues la urraca apriende hablar
Pero solo la hembra apriende.

Y ayúdame ingenio mio
Para ganar esta apuesta —
Mucho el contestar me cuesta
Pero debo contestar —
Voy á decirle en respuesta
Cual es el canto del mar.

Cuando la tormenta brama,
El mar que todo lo encierra
Canta de un modo que aterra
Como si el mundo temblára —
Parece que se quejára
De que lo estreche la tierra.

MARTIN FIERRO

Toda tu sabiduría
Has de mostrar esta vez —
Ganarás solo que estés
En vaca con algun santo —
La noche tiene su canto
Y me has de decir cual es.

EL MORENO

No galope que hay augeros,
Le dijo á un guapo un prudente —
Le contesto humildemente,
La noche por cartos tiene
Esos ruidos que uno siente
Sin saher de donde vienen.

Son los secretos misterios
Que las tinieblas esconden —
Son los écos que responden
A la voz del que dá un grito,
Como un lamento infinito
Que viene no sé de donde.

A las sombras solo el Sol
Las penetra y las impone —
En distintas direciones
Se oyen rumores inciertos —
Son almas de los que han muerto
Que nos piden oraciones.

MARTIN FIERRO

Moreno por tus respuestas
Ya te aplico el cartabon, —
Pues tenés desposicion
Y sos estruido de yapa —
Ni las sombras se te escapan
Para dar esplicacion.

Pero cumple su deber
El leal diciendo lo cierto —
Y por lo tanto te alvierto
Que hemos de cantar los dos —
Dejando en la paz de Dios
Las almas de los que han muerto.

Y el consejo del prudente
No hace falta en la partida —
Siempre ha de ser comedida
La palabra de un cantor —
Y aura quiero que me digas
De donde nace el amor.

EL MORENO

A pregunta tan escura
Trataré de responder —
Aunque es mucho pretender
De un pobre negro de Estancia —
Mas conocer su inorancia
Es principio del saher,

Ama el pájaro en los aires
Que cruza por donde quiera —
Y si al fin de su carrera
Se asienta en alguna rama,
Con su alegre canto llama
A su amante compañera.

La fiera ama en su guarida
De la que es rey y señor —
Alli lanza con furor
Esos bramidos que espantan —
Porque las fieras no cantan
Las fieras braman de amor.

Ama en el fondo del mar
El pez de lindo color —
Ama el hombre con ardor,
Ama todo cuanto vive —
De Dios vida se recihe
Y donde hay vida, hay amor.

MARTIN FIERRO

Me gusta negro ladino
Lo que acabás de esplicar —
Ya te empiezo á respetar
Aunque al principio me rey —
Y te quiero preguntar
Lo que entendés por la ley —

EL MORENO

Hay muchas dotorerias
Que yo no puedo alcanzar —
Dende que aprendí á inorar
De ningun saher me asombro —
Mas no ha de llevarme al hombro
Quien me convide á cantar —

Yo no soy cantor ladino
Y mi habilidad es muy poca —
Mas cuando cantar me toca
Me defiendo en el combate —
Porque soy como los mates:
Sirvo si me abren la boca

Dende que elige á su gusto
Lo mas espinoso etige —
Pero esto poco me aflige
Y le contesto á mi modo —
La ley se hace para todos
Mas solo al pobre le rige

La ley es tela de araña —
En mi inorancia lo esplico,
No la tema el hombre rico —
Nunca la tema el que mande —
Pues la ruempe el vicho grande
Y solo enrieda á los chicos

Es la ley como la lluvia
Nunca puede ser pareja —
El que la aguanta se queja,
Pero el asunto es sencillo
La ley es como el cuchillo
No ofende á quien lo maneja.

Le suelen llamar espada
Y el nombre le viene bien —
Los que la gobiernan ven
A donde han de dar el tajo —
Le cai al que se halla abajo
Y corta sin ver á quien,

Hay muchos que son dotores
Y de su cencia no dudo —
Mas yo soy un negro rudo
Y aunque de esto poco entiendo,
Estoy diariamente viendo
Que aplican la del embudo.

MARTIN FIERRO

Moreno vuelvo á decirte
Ya conozco tu medida —
Has aprovechao la vida
Y me alegro de este encuentro —
Ya veo que tenes adentro
Capital pa ésta partida..

Y aura te voy decir
Porque en mi deber está —
Y hace honor a la verdá
Quien á la verdá se duebla,
Que sos por juera tinieblas
Y por dentro claridá.

No ha de decirse jamás
Que abusé de tu pacencia —
Y en justa correspondencia
Si algo queres preguntar —
Podes al punto empezar
Pues ya tenes mi licencia.

EL MORENO

No te trábes lengua mia,
No te vayas á turbar —
Nadie acierta antes de errar —
Y aunque la fama se juega —
El que por gusto navega
No debe temerle al mar

Voy á hacerle mis preguntas
Ya que á tanto me convida, —
Y vencerá en la partida
Si una esplicacion me dá, —
Sobre el tiempo y la medida,
El peso y la cantidá —

Suya será la vitoria
Si es que sabe contestar —
Se lo debo declarar
Con clarida, no se asombre,
Pues hasta aura ningun hombre
Me lo ha sabido esplicar —

Quiero saber y lo inoro,
Pues en mis libros no está,
Y su repuesta vendrá
A servirme de gobierno —
Para que fin el Eterno
Ha criado la cantidá.

MARTIN FIERRO

Moreno te dejás cair
Como carancho en su nido;
Ya veo que sos prevenido
Mas tambien estoy dispuesto –
Veremos si te contesto
Y si te das por vencido.

Uno es el sol — uno el mundo,
Sola y única es la luna —
Ansi han de saber que Dios
No crió cantidá ninguna.
El ser de todos los seres
Solo formó la unidá —
Lo demas lo ha criado el hombre
Despues que aprendió á contar

EL MORENO

Vereinos si á otra pregunta
Dá una respuesta cumplida —
El ser que la criado la vida
Lo ha de tener en su archivo —
Ma yo inoro que motivo
Tuyo al formar la medida —

MARTIN FIERRO

Escuchá con atencion
Lo que en mi inorancia arguyo:
La medida la inventó
El hombre, para bien suyo —
Y la razon no te asombre,
Pues es fácil presunir —

Dios no tenia que medir
Sinó la vida del hombre.

EL MORENO

Si no falla su saber
Por vencedor lo confieso —
Debe aprender todo eso
Quien á cantar se dedique —
Y aura quiero que me esplique
Lo que sinifica el peso.

MARTIN FIERRO

Dios guarda entre sus secretos
El secreto que eso encierra,
Y mandó que todo peso
Cayera siempre a la tierra —
Y sigun compriendo yo,
Dende que hay bienes y males,
Fué el peso para pesar
Las culpas de los mortales.

EL MORENO

Si responde á esta pregunta
Tengasé por vencedor —
Doy la derecha al mejor —
Y respondame al momento,
Cuando forinó Dios el tiempo
Y porqué lo dividió —

MARTIN FIERRO

Moreno, voy á decir,
Sigun mi saber alcanza —
El tiempo solo es tardanza
De lo que está por venir. —
No tuvo nunca principio
Ni jamás acabará —
Porque el tiempo es una rueda,
Y rueda es eternidá, —
Y si el hombre lo divide
Solo lo hace en mi sentir —
Por saber lo que ha vivido
O le resta que vivir.

Ya te he dado mis respuestas,
Mas no gana quien despunta,
Si tenes otra pregunta
O de algo te has olvidao
Siempre estoy á tu mandao
Para sacarte de dudas.

No procedo por soberbia
Ni tampoco por jatancia,
Mas no ha de faltar costancia
Cuando es preciso luchar —
Y te convido á cantar
Sobre cosas de la Estancia —

Ansi prepará moreno
Cuanto tu saber encierre —
Y sin que tu lengua yerre,
Me has de decir lo que empriende
El que del tiempo depende,
En los meses que train erre.

EL MORENO

De la inorancia de naides
Ninguno debe abusar —
Y aunque me puede doblar
Todo el que tenga mas arte,
No voy á ninguna parte
A dejarme machetiar —

He reclarao que en leturas
Soy redondo como jota —
No avergüenze mi redota
Pues con claridá le digo —
No me gusta que conmigo
Naides juegue á la pelota —

Es buena ley que el mas lerdo
Debe perder la carrera —
Ansi le pasa á cualquiera
Cuando en competencia se halla,
Un cantor de media talla
Con otro de talla entera.

No han visto en medio del campo
Al hombre que anda perdido —
Dando güeltas aflijido
Sin saber donde rumbiar —
Ansi le suele pasar
A un pobre cantor vencido.

Tambien los árboles crugen
Si el ventarron los azota —
Y sí aquí mí queja brota
Con amargura, consiste —
En que es muy larga y muy triste
La noche de la redota.

Y dende hoy en adelante,
Pongo de testigo al cielo,
Para decir sin recelo
Que sí mí pecho se inflama,
No cantaré por la fama
Sinó por buscar consuelo.

Vive ya desesperado
Quien no tiene que esperar —
A lo que no ha de durar
Ningun cariño se cobre —
Alegrias en un pobre
Son anuncios de un pesar.

Y este triste desengaño
Me durará mientras viva —
Aunque un consuelo reciba

Jamás he de alzar el vuelo —
Quien no nace para el cielo
De valde es que mire arriba.

Y suplico á cuantos me oigan
Que me permitan decir,
Que al decidirme á venir
No solo jué por cantar,
Sinó porque tengo á más
Otro deber que cumplir.

Ya saben que de mi madre
Fueron diez los que nacieron —
Mas ya no esiste el primero
Y mas querido de todos —
Murió por injustos modos
A manos de un pendenciero.

Los nueve hermanos restantes
Conio güerfanos quedamos
Dende entonces lo lloramos
Sin consuelo, creanmenló —
Y al hombre que lo mató
Nunca, jamás lo encontramos.

Y queden en paz los güesos
De aquel hermano querido —
A moverlos no he tenido,
Mas si el caso se presienta —
Espero en Dios que esta cuenta
Se arregle como es debido.

Y si otra ocasion payamos
Para que esto se complete,
Por mucho que lo respete
Cantaremos si le gusta —
Sobre las muertes injustas
Que algunos hombres cometen.

Y aquí pues, señores mios
Diré como en despedida,
Que todavía andan con vida
Los hermanos del dijunto —
Que recuerdan este asunto
Y aquella muerte no olvidan.

Y es misterio tan projundo
Lo que está por suceder,
Que no me debo meter
A echarla aqui de adivino;
Lo que decida el destino
Despues lo habrán de saber.

MARTIN FIERRO

Al fin cerrastes el pico
Despues de tanto charlar,
Ya empesaba á maliciar
Al verte tan entonao,
Que traias un embuchao
Y no lo querias largar.

Y ya que nos conocemos
Basta de conversacion;
Para encontrar la ocasion
No tienen que darse priesa —
Ya conozco yo que empiesa
Otra clase de juncion.

Yo no se lo que vendrá,
Tampoco soy adivino —
Pero firme en mi camino
Hasta el fin he de seguir —
Todos tienen que cumplir
Con la ley de su destino.

Primero fué la frontera
Por persecucion de un juez —
Los indios fueron despues,
Y para nuevos estrenos —
Ahora son estos morenos
Pa alivio de mi vejez.

La madre echó diez al mundo,
Lo que cualquiera no hace —
Y talvez de los diez pase
Con iguales condiciones
La mulita pare nones
Todos de la mesma clase.

A hombre de humilde color
Nunca sé facilitar,
Cuando se llega á enojar
Suele ser de mala entraña —
Se vuelve como la araña,
Siempre dispuesta á picar.

Yo he conocido á toditos
Los negros mas peliadores —
Habia algunos superiores
De cuerpo y de vista... ay juna —
Sí vivo, les daré una....
Historia de los mejores.

Mas cada uno ha de tirar
En el yugo en que se vea;
Yo ya no busco peleas
Las contiendas no me gustan —
Pero ni sombras me asustan
Ni bultos que se menean.

La creia ya desollada
Mas todavía falta el rabo —
Y por lo visto no acabo
De salir de esta jarana —
Pues esto es lo que se llama —
Remachársele á uno clavo.



La vuelta de Martín Fierro de José Hernández
Cuatro palabras de conversación con los lectores

I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X - XI - XII - XIII - XIV - XV - XVI - XVII - XVIII - XIX - XX - XXI - XXII - XXIII - XXIV - XXV - XXVI - XXVII - XXVIII - XXIX - XXX - XXXI - XXXII - XXXIII