Las mil y una noches:0998

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Las mil y una noches - Tomo VI
pero cuando llegó la 989ª noche

de Anónimo


PERO CUANDO LLEGÓ LA 989ª NOCHE[editar]

Ella dijo:

... Y le encontró expansionándose a su sabor con las dos hermosas danzarinas, sentada una en su rodilla derecha y la otra en su rodilla izquierda, frente a una bandeja cubierta de bebidas. Y le interpeló con acento de mal humor, diciéndole: "¿En qué estabas pensando ¡oh loco! para desmentir ante el califa mis palabras con respecto a ti? Me has ennegrecido el rostro hasta darle el color más sombrío". Y contestó el poeta, en el límite del regocijo: "¡Ah amigo mío! ¿quién podría pregonar pobreza o cantar miseria en la situación en que me encontré de pronto? Si lo hubiera hecho habría sido una indecencia suprema; al menos por estas dos huríes, sino en mi propio interés".

Y así diciendo, tendió a su amigo una copa enorme en la cual sonreía un líquido perfumado con almizcle y alcanfor, y le dijo: "Bebe ¡oh amigo mío! ante los ojos negros. Los ojos negros son mi locura". Y añadió, señalando a las dos magníficas danzarinas: "Estas dos bienaventuradas son mi propiedad y mi riqueza. ¿Qué más podré desear, a riesgo de ofender la generosidad del Retribuidor?"

Y mientras que Abdalah, obligado a sonreír ante tanta ingenuidad, acercaba la copa a sus labios, el poeta-músico requirió su tiorba, y animándola con un preludio de repiqueteos, cantó:

¡Vivarachas, esbeltas y graciosas son las jovenzuelas! ¡Gacelas admirables, yeguas de flancos en tensión!
¡Sus hermosos senos redondos, hinchándose en su pecho, son dos copas de jade en un cielo luminoso!
¿Cómo no he de cantar? ¡Si a las montañas peladas se las hiciera beber lo que hacen beber estas gacelas, cantarían!

Y como antes, el poeta-músico continuó viviendo sin preocuparse del día siguiente, fiándose en el Destino y en el Dueño de las criaturas. Y las dos danzarinas le sirvieron de consuelo en los días malos y de dicha durante toda su vida".

Luego dijo el joven: "Esta tarde os diré aún la historia de LA CREMA DE ACEITE DE ALFÓNSIGOS".