Las mil y una noches:349

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Las mil y una noches - Tomo III
Y cuando llegó la 355ª noche

de Anónimo



Y CUANDO LLEGO LA 355ª NOCHE[editar]

Ella dijo:

... Al ver las dos anguilas, la vieja llegó al límite del júbilo, y exclamó: "¡Da las gracias a Alah, hijo mío! ¡El remedio produjo efecto! Porque has de saber que estas dos anguilas eran la causa del deseo insaciable de que fuiste a quejarte a mí. Una de las anguilas ha nacido de las cópulas con el negro, y la otra de las cópulas con el mono. ¡Ahora que han sido desalojadas, la joven gozará de un temperamento moderado y no volverá a mostrarse fatigosa y desordenada en sus deseos!"

Y efectivamente, noté que desde que volvió en sí la joven, no pedía que satisficieran sus sentidos.

Y la encontré tan tranquila, que no dudé en pedirla en matrimonio. Consintió porque se había acostumbrado a mí. Y desde entonces vivimos juntos la vida más dulce entre las delicias más perfectas, después de recoger en nuestra casa a la vieja que había realizado curación tan asombrosa, enseñándonos el remedio contra los deseos inmoderados.

¡Glorificado sea el Viviente que no muere nunca y tiene en su mano los imperios y los reinados!"

Y continuó Schehrazada: "Tal es ¡oh rey afortunado! todo cuanto sé acerca del remedio que ha de aplicarse a las mujeres de temperamento demasiado molesto". Y dijo el rey Schahriar: "¡Hubiera querido conocer esa receta el año último, para hacer fumigar a la maldita a quien sorprendí en el jardín con el esclavo negro! ¡Pero ahora, Schehrazada, vas a dejar las historias científicas, y a contarme esta noche, si puedes, una historia más asombrosa que todas las ya oídas, porque me siento el pecho más oprimido que de costumbre!"

Y contestó Schehrazada: "¡Sí, puedo!" y al punto dijo: