Libro de Buen Amor: 044H

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Enxiemplo de la abutarda y de la golondrina VIII
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Libro de Buen Amor Arcipreste de Hita


Non sabe qué se faga, siempre anda descaminado,
ruega, e rogando creçe la llaga del enamorado,
con él mi amor quejoso fasta aquí he porfiado,
mi porfía él la vençe, es más fuerte apoderado.

Con aquestos pesares tráeme muy quebrantada,
su porfía e su grand' queja ya me trae cansada,
alégrome con mi tristesa, lasa mas enamorada,
más quiero morir su muerte, que vevir penada.

Quanto más malas palabras omen dise e las entiende,
tanto más en la pelea se aviva e se ençiende,
quantas más dulçes palabras la dueña de amor atiende,
a tanto más doña Venus la flecha e la ençiende.

Et pues que nos non podedes amatar la vuestra llama
fased bien su mandado del amor que vos ama,
fija, la vuestra porfía a vos mata et derrama,
los plaseres de la vida perdedes si non se mata.

Vos de noche et de día lo vedes, bien vos digo,
en el vuestro coraçón al omen vuestro amigo,
él a vos ansí vos trae en su coraçón consigo,
acabad vuestros deseos, matadvos con enemigo.

Tan bien a vos como a él este coydado vos aterra,
vuestras fases et vuestros ojos andan en color de tierra,
darvos ha muerte a entrambos la tardança e la destierra,
quien no cree los mis dichos, más lo falle e más lo yerra.

Mas çierto, fija señora, yo creo que vos coydades
olvidar o escusar aquello que más amades;
esto vos non lo pensedes, nin coydedes, nin creades,
que si non la muerte sola non parte las voluntades.

Verdat es que los plaseres conortan a las deveses,
por ende, fija señora, id a mi casa a veses,
jugaremos a la pella e a otros juegos raeses,
jugaredes, e folgaredes, e dar vos he ¡ay que nueçes!

Nunca está mi tienda sin fruta a las loçanas,
muchas peras, e durasnos ¡qué cidras e qué manzanas!
¡qué castañas, qué piñones, e qué muchas avellanas!
Las que vos queredes mucho éstas vos serán más sanas.

Desde aquí a la mi tienda non ay si non una pasada
en pellote vos iredes como por vuestra morada,
»toda es aquí un barrio e vesindat poblada,
poco a poco nos iremos jugando sin reguarda.

Id vos tan seguramente conmigo a la mi tienda
como a vuestra casa a tomar buena merienda,
nunca Dios lo quiera, fija, que de allí nasca contienda,
iremos calla callando, que otre non nos lo entienda.»

Los omes muchas vegadas con el grand afincamiento
otorgan lo que non deven, mudan su entendimiento,
quando es ya fecho el daño, viene el arrepentimiento,
ciega es la muger seguida, non tiene seso nin tiento.

Muger e liebre seguida mucho corrida conquista,
pierde el entendimiento, çiega e pierde la vista,
non ve redes nin lasos, en los ojos tiene arista,
andan por escarneçerla, coyda que es amada e quista.

Otorgole doña Endrina de ir con ella fablar
a tomar de la su fruta, e a la pella jugar.
Señora», dixo la vieja, «cras avremos buen vagar,
yo me verné para vos, quando viere que ay logar.»

Vínome Trotaconventos alegre con el mandado,
Amigo», dis' «¿cómo estades? Id perdiendo coydado;
el encantador malo saca la culebra del forado,
cras verná fablar convusco, yo lo dexo recabdado.

Bien sé, que dis' verdat vuestro proverbio chico,
que el romero fito que siempre saca çatico,
sed cras omen, non vos tengan por çenico,
tratad vuestro casamiento quando y yo non finco.

Catad non emperesedes, acordadvos de la fablilla,
quando te dan la cablilla, acorre con la soguilla,
recabdat lo que queredes, non vos tenga por çestilla,
que más mal' vergüença en fas, que en coraçón mansilla.»


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