Libro de Buen Amor: 044G

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Enxiemplo de la abutarda y de la golondrina VII
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Libro de Buen Amor Arcipreste de Hita


Desidme de todo en todo bien vuestra voluntat,
quál es vuestro talente, desidme la verdat,
o bien lo fagamos, o bien lo dejat,
que venir acá cada día non sería poridat.»

El grand amor me mata el su fuego parejo,
pero quanto me fuerza aprémiame sobejo,
el miedo e la vergüenza defiéndeme el trebejo,
a la mi queja grande non le fallo consejo.»

Fija, perdet el miedo que se toma sin raçón,
en casar vos en uno, aquí non hay trayçión,
éste es su deseo, tal es su coraçón,
de casarse convusco a ley e bendiçión.

Entiendo su grand coyta en más de mil maneras,
dise a mí llorando palabras manselleras:
doña Endrina me mata, e non sus compañeras,
ella sanar me puede, e non las cantaderas.

Desque veo sus lágrimas, e quán bien lo departe,
con piedat e coyta yo lloro por quel' farte;
pero en mi talante alégrome en parte,
porque veo, que vos ama e vos quiere sin arte.

En todo paro mientes, más de quanto coydades,
et veo que entre amos por egual vos amades,
con el entendimiento morides, et penades,
pues el amor lo quiere ¿por qué non vos casades?»

Lo que tú me demandas yo eso cobdiçio,
si mi madre quisiese otorgar el ofiçio;
más que nos ál queramos, por vos faser serviçio,
tal lugar non habremos para plaser et viçio.

Que yo mucho faría por mi amor de Fita,
mas guárdame mi madre, de mí nunca se quita.»
Dixo Trotaconventos a la vieja Pepita:
Ya la crus la levase con el agua bendita.

El amor cobdiçioso quiebla caustras et puertas,
vençe a todas guardas, e tiénelas por muertas:
dexa el miedo vano e sospechas non çiertas,
las fuertes çerraduras le paresçen abiertas.»

Dixo doña Endrina a la mi vieja paga:
Mi coraçón te he dicho, mi deseo, e mi llaga,
pues mi voluntad ves, conséjame qué faga,
por me dar tu consejo vergüenza en ti non yaga.

Es maldat et falsía las mugeres engañar,
grand' pecado e deshonra en las ansí dañar,
vergüenza que fagades yo he de çelar,
mis fechos e la fama, esto me fas' dubdar.

Mas el que contra mí por acusar me venga
tómeme por palabra, a la peor se tenga,
faga quanto podiere, en ello se atenga,
o callará vençido, o váyase por menga.

Venga qualsequier conmigo a departir,
todo lo peor diga que podiere desir,
que aquel buen mançebo dulçe amor e sin fallir,
él será en nuestra ayuda que lo fará desdesir.

La fama non sonará, yo la guardaré bien,
el mormullo e el roydo que lo digan no ay quién
sin vergüença es el fecho, pues tantas carreras tien':
maravíllome, señora, esto porque se detien'.»

¡Ay Dios!», dixo la dueña, «¡el coraçón del amador
en quántas guisas se vuelve con miedo e con temor!
Acá e allá lo trexna el su quejoso amor,
et de los muchos peligros non sabe quál es peor.

Las penas desacordadas cánsanme noche e día,
lo que el amor desea mi coraçón lo querría,
grand temor gelo defiende que mesturada sería,
¿quál corazón tan seguido de tanto non cansaría?


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