Libro de Buen Amor: 095B

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De cómo morió Trotaconventos, et de cómo el arçipreste fase su planto denostando et maldesiendo la muerte III
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Libro de Buen Amor Arcipreste de Hita


El señor que te fiso tú a éste mateste,
Jesu Christo Dios et ome, tú aqueste peneste
al que tiene el çielo e la tierra, a éste
tú le posiste miedo, e tú lo demudeste.

El infierno lo teme, e tú non lo temiste,
temiote la su carne, grand miedo le posiste,
la su humanidat por tu miedo fue triste,
la Deidat non te temió entonçe, non la viste.

Non l' cataste nin l' viste, viote él, bien te cató,
la su muerte muy cruel, a él mucho espantó,
al infierno, et a los suyos, et a ti mal quebrantó,
tú l' mataste una hora, él por siempre te mató.

Quando te quebrantó, entonçe lo conoçiste,
si ante lo espantaste, mil tanto pena oviste,
dionos vida moriendo al que tu muerte diste,
saconos de cautivo la crus en que l' posiste.

A santos que tenías en tu mala morada
por la muerte de Christus les fue la vida dada,
fue por su santa muerte tu casa despoblada,
quiéresla poblar matándol', por su muerte fue yermada.

Sacó de las tus penas a nuestro padre Adán,
a Eva nuestra madre, a sus fijos Sen, e Can,
a Jafet, a patriarcas, al bueno de Abriaham,
a Isac, e a Isaías tomolos, non te dexó Dan.

A Sant Joan el Bautista con muchos patriarcas,
que los teníes en las penas, en las tus malas arcas,
al cabdillo de Moysén, que tenías en tus barcas,
profetas, et otros santos muchos, que tú abarcas.

Yo desir non sabría quáles eran tenidos,
quantos en tu infierno estavan apremidos,
todos los sacó como santos escogidos;
mas contigo dexó los tus malos perdidos.

A los suyos levolos con él a Paraíso,
do an vida veyendo más gloria quien más quiso;
Él nos lieve consigo que por nos muerte priso,
guárdenos de tu casa, non fagas de nos riso.

A los perdidos malos, que dexó en tu poder,
en fuego infernal los fases tú arder,
en penas infernales los fases ençender,
para siempre jamás non los as de prender.

Dios quiera defendernos de la tu çalagarda,
Aquél nos guarde de ti que de ti non se goarda,
ca por mucho que vivamos, por mucho que se tarda,
avenir es tu rabia, que a todo el mundo escarda.

Tanto eres, Muerte, sin bien et atal,
que desir mon se puede el diesmo de tu mal;
a Dios me acomiendo, que yo non fallo ál
que defenderme pueda de tu venida mortal.

Muerte desmesurada, matases a ti sola,
¿qué oviste conmigo? ¿mi leal vieja dó la?
Que me la mataste, Muerte, Jesu Christo complola
por su santa sangre, e por ella perdónola.

¡Ay mi Trotaconventos, mi leal verdadera!
Muchos te seguían viva, muerta yases señera,
¿a dó te me an levado? non sé cosa çertera,
nunca toma con nuevas quien anda esta carrera.

Cierto en paraíso tú estás asentada,
con dos mártyres debes estar acompañada,
siempre en este mundo fuste por dos maridada;
¡Quién te me rebató, vieja, por mí siempre lasrada.

A Dios merçed le pido que te dé la su gloria,
que más leal trotera nunca fue en memoria,
faserte he un pitafio escripto con estoria.

Daré por ti limosna, e faré oraçión,
faré cantar misas, e daré oblaçión;
la mi Trotaconventos ¡Dios te dé redençión!
El que salvó el mundo ¡él te dé salvaçión!

Dueñas, non me retebdes, nin me digades moçuelo,
que si a vos sirviera, vos avríades d'ella duelo,
llorariedes por ella, por su sotil ansuelo,
que quantas siguía, todas ivan por el suelo.

Alta muger nin baxa, ençerrada nin escondida
non se le detenía, do fasía debatida;
non sé omen nin dueña que tal oviese perdida,
que non tomase tristesa, e pesar sin medida.

Físele un pitafio pequeño con dolor,
la tristesa me fiso ser rudo trovador,
todos los que lo oyéredes por Dios nuestro Señor,
la oraçión fagades por la vieja de amor.


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