Ligeia (1860)

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Nota: Se respeta la ortografía original de la época
LIGEIA.


Está alli dentro la voluntad que no muere. ¿Quién conoce los misterios de la voluntad ni tampoco su podee? Porque Dios no es sino una gran voluutad que penetra todas las cosaş por la intensidad que le es propia. El hombre no es menos que los ángeles, y no se rinde enteramente á la muerte, sino por la debilidad infirmite de su pobre voluntad.


 No puedo decir, lo afirmo formalmente, cómo, cuando, ni en dónde conocí por primera vez á Lady Ligeia. Muchos años hace y largos padecimientos han debilitado mi memoria, ó tal vez no puedo ya recordar ahora estos puntos, porque, en verdad, el carácter de mi muy amada, su rara ilustracion, su género de belleza tan estraordinario, tan plácido, y la penetrante é imponente elocuencia de su profunda palabra armónica han penetrado mi corazon de una manera tan dulce, tan constante, tan furtıva que no me he apercibido de ello ni tenido nunca conciencia de ello.

Creo, sin embargo, que la encontré por primera vez, y varias veces desde entonces, en una grande y muy mal parada ciudad de las orillas del Rhin. De su familia, nunca, de seguro, me ha hablado; pero no me cabe duda de que era muy antigua. — ¡Ligeia! ¡Ligeia! — Empeñado, abstraido en estudios que por su naturaleza son mas propios que otro alguno para amortiguar las impresiones del mundo esterior, me basta esta voz dulcísima de Ligeia para traer á mi memoria la imágen de la que ya no existe. Y ahora, mientras estoy escribiendo, se me ocurre como una luz, que Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/112 Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/113 Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/114 Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/115 Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/116 Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/117 Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/118 Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/119 Página:Historias estraordinarias - E.A. Poe - traducidas para el Folletin de las Novedades (1860).djvu/120 ¿Era Rowena misma viva la que tenia delante de mí? ¿aquello podia ser en realidad Rowena Trevanion de Tremaine, de cabellera rubia y de ojos azules? Porque oí: ¿por qué dudaba yo? La fuerte venda oprimia la boca, ¿por qué no habia de ser aquella boca que respiraba la de la señorita de Tremaine? ¿Y las mejillas? Las mejillas eran las rosas de los mejores dias de su vida, podian ser las mejillas de lady Tremaine viva. Y la barba con los oyitos de la salud, ¿no podia ser la suya? Pero entonces, ¿habria crecido durante su enfermedad? ¿Qué inesplicable delirio se apođeró de mí á esta idea? ¡De un salto me eché á sus piés! Ella se retiró al tocarla yo, y desprendió su cabeza del horrible sudario que la envolvia, y entonces se desbordó en la atmósfera agitada de la estancia una masa enorme de largos cabellos despeinados: eran mas negros que las alas de la noche en la hora de plumaje de cuervo; y entonces ví á aquel rostro que tenia delante de mí, abrir los ojos lenta, müy lentamente.

En fin: ¡Ahí está! grité yo con voz resonante; ¿podré ya dudar? Esos son los ojos adorablemente rasgados, los ojos negros, los ojos sin iguales de mi amor perdido, de lady, de lady Ligeia.