Los diez libros de Diógenes Laercio: Licón

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L I C Ó N.

 1. A Stratón sucedió Licón, natural de la Troade, hijo de Astianacte; varón elocuente y muy apto para la enseñanza de los niños. Decía que «a los niños debía injerírseles el pudor y deseo de honores como se aplica a los caballos el látigo y el freno». Su fecundidad y elegancia en el decir y explicar las cosas consta de que acerca de una doncella pobre habla en estos términos: «Grave carga es para el padre una doncella a quien por falta de dote se le pasa aprisa la flor del tiempo». Por esto cuentan que Antígono dijo de él: «Así como el buen olor y belleza de una manzana no se puede trasladar a otra parte, así en este hombre se deben mirar las cosas que decía como las manzanas en el árbol». Y aun, porque era dulcísimo en el decir, añadieron algunos a su nombre la letra G[1]. Pero en el escribir no se parecía a sí mismo. A los que se dolían de no haber aprovechado el tiempo en los estudios y desearían que volviese, los burlaba diciendo que «mostraban arrepentirse mucho de un ocio ya irremediable o incorregible». A los que obraban sin consejo les decía que «estaban tan faltos de razón como los que quieren explorar la rectitud de la Naturaleza con una regla torcida; o a los que se miran el rostro en agua turbia o en un espejo inverso. Y que a la corona forense aspiraban muchos; pero a la olímpica pocos o ninguno».

 2. Sus consejos fueron en varias ocasiones muy importantes a los atenienses. En su vestir era sumamente curioso y aseado, como dice Hermipo. Hacía también mucho ejercicio, y disfrutaba perfecta salud corporal; y aun mostraba una habitud todavía atlética, con las orejas maltratadas y el cuerpo lustroso, como dice Antígono Caristio. Y se dice que ejerció la lucha en los juegos Ilíacos que celebró su patria, como también el juego de pelota. Era muy estimado de Éumenes y de Átalo, los cuales le hicieron varios donativos y agasajos. Procuró también Antíoco tenerlo consigo, mas no lo consiguió. Era tan contrario de Jerónimo Peripatético, que sólo él no lo visitaba en el día de su cumpleaños, de lo cual ya dijimos algo en la Vida de Arcesilao[2]. Regentó la escuela por espacio de cuarenta y cuatro años, habiéndolo Estratón dejado sucesor suyo en su testamento en la Olimpíada CXXVII. Oyó también a Pantedo Dialéctico; y murió de edad de setenta y cuatro años, de enfermedad de gota. Hay unos versos míos a él, que son:

De Licón referir no omitiremos
que murió de podagra;
pero me admira mucho que anduviese
en una sola noche, y con pies de otro,
el muy largo camino del infierno.

Hubo otros Licones. El primero fue pitagórico; el segundo éste de quien hablamos; el tercero fue versista; el cuarto poeta epigramático.

 3. También ha venido a mis manos el testamento de nuestro filósofo, que es en la forma siguiente: «Así dispongo de mis cosas, por si no pudiese sobrellevar esta enfermedad. Cuanto tengo en casa lo doy todo a mis hermanos Astianacte y Licón[3]; y ellos deberán satisfacer cuanto yo recibí de diferentes personas en Atenas, como también los gastos de mi entierro y demás funerales. Lo que tengo en la ciudad[4] y en Egina lo doy a Licón, ya porque tiene mi mismo nombre, ya por haber vivir conmigo muy bien largo tiempo; cuanto y más, que así era justo se hiciese con uno que ha sido tenido por hijo. El paseo lo dejo a los amigos que quieran usarlo, a saber: Bulón, Calino, Aristón, Amfión, Licón, Pitón, Aristómaco, Heraclio, Licomedes y Licón mi sobrino. Determinarán éstos quién haya de quedar elegido para regentar la escuela, que deberá ser el que tuvieren por más hábil y a propósito. Lo mismo procurarán sus demás amigos y conocidos, tanto por honor mío como por el de la escuela misma. Bulón y Calino con los demás familiares quedan encargados de mis funerales y combustión, cuidando de que no sean escasos ni superfluos. Los efectos procedentes de lo que poseí en Egina los dará Licón después de mi muerte a los jóvenes palestritas para aceite en la lucha a fin de que, por este beneficio, quede memoria mía y de cualquiera que me honrare. Colocará también mi estatua en el paraje que más conviniere, a consulta y deliberación de Diofanto y de Heráclides, hijo de Demetrio. De lo que tengo en la ciudad devolverá Licón a cada uno lo que me haya prestado después que él partió. Bulón y Calino satisfarán a los que acompañaren mi entierro, y los gastos de éste con los demás funerales; esto se sacará de las alhajas domésticas que he dejado a entrambos. Honrará[5] también a los médicos Pasitemis y Midias, pues son dignos de ello y de mayores honores, tanto por el cuidado que de mí han tenido cuanto por el arte que profesan.

 4. »Dejo al hijo de Calino un par de copas tericleas[6], y a su mujer otro de perlas; un tapete sin vello y otro velloso por ambas haces; un tapiz y dos almohadas de las mejores, a fin de que no parezca me he desentendido de ellos en orden al aprecio y estimación. Respecto a mis sirvientes ordeno así: a Demetrio, libre ya hace tiempo, le mando volver el precio de su libertad y le doy cinco minas, un manto y una túnica para que pueda sustentarse decentemente, ya que trabajó tanto en útil mío. Igualmente devuelvo a Critón Calcedonio el precio de su rescate y le doy cuatro minas. A Micrón lo dejo libre, y Licón lo mantendrá e instruirá por espacio de seis años contados desde ahora. También doy libertad a Caretas; lo mantendrá Licón, y le doy dos minas y mis libros ya publicados[7]; los no publicados los lego a Calino, a fin de que los publique diligentemente. A Siro, ya liberto, le doy cuatro minas, le entrego a Menodora, y si algo me debe se lo perdono. Lego a Hilara cinco minas, un tapete velloso por ambas caras, dos almohadas, un tapiz y la cama que le agrade. Dejo también libre a la madre de Micrón, a Neomón, a Dión, a Teón, a Eufranor y a Hermias. Agatón quedará libre pasados dos años; y pasados cuatro lo serán Ofelión y Posidonio, mis esclavos de silla de manos. A Demetrio, a Critón y a Siro les dejo un lecho a cada uno y un tapiz de los que quedan, según a Licón le pareciere. Estas cosas serán para ellos, puesto que cada uno ha demostrado haber ejecutado rectamente lo que se le ha ordenado. En orden a mi sepultura, determinará Licón si me enterrará aquí o en mi patria, y así lo hará, pues bien sé que procurará lo más decente para mí no menos que yo mismo. Ejecutado que haya todas estas cosas, será válida la donación de lo aquí contenido. Testigos Calino Hermioneo, Aristón Ceo y Eufrón Peaniense.»

 5. Tan sabiamente dispuso todas las cosas acerca del estudio y erudición, que aun hasta en el testamento dejó ver su mucho saber y prudencia, de manera que en esto debe ser imitado.


  1. Si a la palabra Licón se antepone G, y se lee Glicón, en griego significará Dulce.
  2. Algo dice de ello allí, pár. 8.
  3. Luego tenía un hermano de su mismo nombre, como luego dice, bien que el suyo ya se había mudado en Glicón.
  4. De Atenas.
  5. Aquí honrar es darles su honorario y paga.
  6. De las copas o cálices de Tericles, se pueden ver Plinio, Ateneo, Hesiquio, Suidas.
  7. Βι βλία τά άνεγνωσμένα.