Mensaje de Franco a los guineanos

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MENSAJE DE FRANCO A LOS GUINEANOS.

Palabras leídas por el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, el 20 de julio de 1968 durante la inauguración en el pico Santa Isabel de las instalaciones de Televisión Española en Guinea Ecuatorial:

"Guineanos y españoles todos: En estos días en que se cumple un aniversario más de la gloriosa efemérides de nuestro Movimiento en la vida española, me dirijo a vosotros en el momento en que se inauguran en vuestra región los servicios de la Televisión Española. Este nuevo lazo que une a estas tierras con la Península es, en cierta manera, un símbolo de la relación que ha existido siempre entre ambos; lejanía en el espacio, pero preocupación perenne del Gobierno y de la Administración Central por vuestros problemas y presencia constante de una labor de mejoramiento de vuestra vida material, de vuestra economía y de vuestra evolución cultural. España, a través de su Historia, ha sabido siempre entregarse sin reservas, con amor y con entusiasmo a las necesidades, a los afanes y a las ilusiones de aquellos pueblos a los que fue uniendo sus destinos. Desprovista de prejuicios raciales de ninguna clase, sintiendo profundamente el precepto cristiano de la igualdad de todos los hombres, ni España ni los españoles se sintieron nunca ajenos, indiferentes o superiores a aquellos pueblos con los que convivieron y a los que incorporaron a la civilización occidental y cristiana. Todo esto, que fue cierto siempre, lo está siendo aún más con el Estado que nació el 18 de julio, porque, participando de esas mismas ideas fundamentales de las que hace un momento os hablaba, supo poner al servicia de las mismas una más amplia visión política y una más eficaz acción administrativa. Vosotros, mejor que nadie, sabéis hasta qué punto España ha procurado, en todo momento, desde que la paz volvió a nuestra Patria, atender a vuestras necesidades presentes y prever vuestro futuro. De las provincias guineanas España ha sabido hacer un territorio ejemplar, que se compara favorablemente, en el orbe africano en que se halla inscrito, por el nivel de vida, por el estado sanitario, por el número de alfabetizados, por tantos datos que acreditan su progreso. Pero, sobre todos esos bienes, el Gobierno español os ha traído el más deseable de todos: el bien de la paz. En un continente convulsionado por las luchas raciales, tribales y sociales, en el que determinados pueblos han caído en ciertos momentos en niveles próximos a la anarquía, las provincias de Guinea han vivido en paz, en trabajo y en orden, en una línea constante de progreso y de confianza, sin los que todo intento de mejoramiento hubiese sido imposible. En esta línea de progreso hacemos llegar hoy a vosotros uno de los más poderosos instrumentos de comunicación social que la técnica moderna ha puesto en manos de los hombres: la televisión. Con ella podréis encontraros más cerca de la vida de España y más identificados con las actividades y con los acontecimientos de ella, pero podréis también conoceros mejor entre vosotros mismos, puesto que esa televisión que ahora empieza a funcionar entre vosotros no sólo difundirá programas peninsulares, sino también los que se realicen en vuestro propio territorio. Existe una palabra muy frecuente hoy en el mundo internacional que lleva consigo, a justo título, una valoración negativa: colonialismo. Vosotros sabéis que España no es ni ha sido nunca colonialista, sino civilizadora y creadora de pueblos, que es cosa bien distinta. El colonialismo es la explotación del débil por el fuerte, del ignorante por el avisado; es la utilización injusta de las' energías del país dominado para beneficiarse con ellas el país dominante. La labor civilizadora es, precisamente, todo lo contrario; es la ayuda del mejor situado al que lo está menos, para hacerle avanzar en la búsqueda de su propio destino. Por ello, ahora hemos llegado al momento de evolución material, moral y política en que nos encontramos, en el que el camino del porvenir está plenamente abierto para vosotros. España, compenetrada con su Historia de madre de pueblos y con el espíritu de nuestra época, ha sabido ser leal también a las recomendaciones de las Naciones Unidas. En vuestras manos está vuestro propio destino y éste será tanto más brillante cuanto más os hagáis dignos de él. Ese destino depende de vuestra laboriosidad, de vuestro, deseo de superación, de vuestro sentido de la solidaridad y de la convivencia, de vuestra prudencia política en suma. Ese destino que vosotros habéis de construir con vuestras manos y con vuestras inteligencias, el Gobierno español y los que aún son vuestros compatriotas lo contemplan llenos de fe y de optimismo. Haceos dignos de estas esperanzas que suscitáis y no olvidéis nunca que España, que tanto Os ha dado, seguirá vuestra marcha hacia el futuro con el mismo amor y la misma comprensión que, hasta ahora, os ha mostrado. Ayudaos y se os ayudará y si, en vuestra marcha hacia adelante, los lazos políticos y jurídicos que entre vosotros y España existen, se transforman en un porvenir inmediato, los lazos morales seguirán siendo los mismos y una estrecha hermandad, basada en la libre determinación y en la independencia mutua de los dos pueblos presidirá como ahora, nuestras relaciones. Guineanos y españoles todos: «¡Viva Guinea!» «¡Arriba España!»."

Esta obra es de dominio público en España según lo establecido en el Real Decreto Legislativo 1/1996 (y legislación complementaria) por alguno de los motivos indicados en este enlace.