Ovidio, Fastos 1.1-316

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Ovidio, Fastos 1.1-316
Traducción de
Mario Colago Sánchez
 de Ovidio



Proemio


Tempora cum causis Latium digesta per annum
     lapsaque sub terras ortaque signa canam.
excipe pacato, Caesar Germanice, voltu
     hoc opus et timidae derige navis iter,
officioque, levem non aversatus honorem, 5
     en tibi devoto numine dexter ades.
sacra recognosces annalibus eruta priscis
     et quo sit merito quaeque notata dies.
invenies illic et festa domestica vobis;
     saepe tibi pater est, saepe legendus avus, 10
quaeque ferunt illi, pictos signantia fastos,
     tu quoque cum Druso praemia fratre feres.

Voy a cantar los tiempos divididos a lo largo de un año latino junto con sus causas,
y los astros que desfallecen y nacen bajo tierra.
Recibe con rostro apacible, César Germánico,
esta obra, y endereza el camino de la nave medrosa,
y, sin despreciar una estima de poca importancia,
¡ea!, asiste favorable con tu numen al trabajo que te he dedicado.
Reconocerás actos sagrados extraídos de los arcaicos Anales,
y la razón por la que cada día ha sido señalado.
Allí encontrarás también los días festivos que hay en vuestra nación.
Muchas veces tendrás que leer el nombre de tu padre, muchas veces el de tu abuelo;
y los premios que ellos han conseguido, que adornan el calendario de vivo colorido,
tú también los obtendrás junto con tu hermano Druso.


Caesaris arma canant alii: nos Caesaris aras
     et quoscumque sacris addidit ille dies.
adnue conanti per laudes ire tuorum 15
     deque meo pavidos excute corde metus.
da mihi te placidum, dederis in carmina vires:
     ingenium voltu statque caditque tuo.
pagina iudicium docti subitura movetur
     principis, ut Clario missa legenda deo. 20

Que canten otros las armas de César: nosotros trataremos los altares de César
y todos los días que sean que él añadió a los cultos sagrados.
Haz una señal de aprobación al que se dispone a contar las loas de los tuyos,
y echa los espantosos temores de mi corazón.
Ofrécete a mí apacible, y habrás dado fuerzas a mis poemas:
mi talento persevera o decae según el aspecto de tu rostro.
Mi obra se conmueve porque ha de ponerse bajo el juicio de un príncipe docto,
como si, una vez enviada, la tuviera que leer el dios Apolo.


quae sit enim culti facundia sensimus oris,
     civica pro trepidis cum tulit arma reis.
scimus et, ad nostras cum se tulit impetus artes,
     ingenii currant flumina quanta tui.
si licet et fas est, vates rege vatis habenas, 25
     auspice te felix totus ut annus eat.

Pues, cuál es la elocuencia de una boca cultivada lo percibimos
cuando ella portó las armas cívicas en favor de acusados temblorosos.
Sabemos también cuánta riqueza de tu talento puede fluir,
cuando tu ímpetu se entregó a nuestras artes.
Si dioses y hombres lo permiten, dirige, poeta, las riendas del poeta,
para que próspero transcurra todo el año, siendo tú augur.



Rómulo y el año


Tempora digereret cum conditor Urbis, in anno
     constituit menses quinque bis esse suo.
scilicet arma magis quam sidera, Romule, noras,
     curaque finitimos vincere maior erat. 30
est tamen et ratio, Caesar, quae moverit illum,
     erroremque suum quo tueatur habet.
quod satis est, utero matris dum prodeat infans,
     hoc anno statuit temporis esse satis;
per totidem menses a funere coniugis uxor 35
     sustinet in vidua tristia signa domo.

Después de que el fundador de Roma dividiera los tiempos,
determinó que hubiese diez meses en el año adecuado.
Está claro, Rómulo, que habías conocido las armas más que las estrellas,
y que tu interés por vencer a los vecinos aumentaba.
Sin embargo, César, existe también un cálculo que le haya impulsado a ello,
y tiene con qué podría defender su error.
Estableció que el tiempo suficiente para cumplir este año era
hasta cuánto tardaba un niño en salir del vientre de su madre.
Durante ese mismo número de meses, desde la muerte de su esposo,
lleva señales de luto la esposa en la casa vacía.


haec igitur vidit trabeati cura Quirini,
     cum rudibus populis annua iura daret.
Martis erat primus mensis, Venerisque secundus;
     haec generis princeps, ipsius ille pater: 40
tertius a senibus, iuvenum de nomine quartus,
     quae sequitur, numero turba notata fuit.
at Numa nec Ianum nec avitas praeterit umbras,
     mensibus antiquis praeposuitque duos.

Así pues, la atención de Quirino, el que viste con la trábea, tuvo en cuenta esto,
al dar leyes anuales a pueblos ignorantes.
El primer mes era de Marte; el segundo, de Venus:
ésta era la cabeza del linaje; aquél, su mismísimo padre.
El tercero tomó el nombre de los ancianos; el cuarto, el de los jóvenes.
El grupo que sigue se indicó con su número.
Pero Numa no dejó de lado ni a Jano ni a las sombras ancestrales,
y antepuso dos a los meses de antaño.



Los días


Ne tamen ignores variorum iura dierum, 45
     non habet officii Lucifer omnis idem.
ille nefastus erit, per quem tria verba silentur:
     fastus erit, per quem lege licebit agi.
nec toto perstare die sua iura putaris:
     qui iam fastus erit, mane nefastus erat; 50
nam simul exta deo data sunt, licet omnia fari,
     verbaque honoratus libera praetor habet.
est quoque, quo populum ius est includere saeptis;
     est quoque, qui nono semper ab orbe redit.

Sin embargo, no has de ignorar las leyes de los diferentes días:
no todo día tiene lo mismo de obligación.
Nefasto será el día durante el cual no se pueden pronunciar las tres máximas;
fasto será el día durante el cual se permite que actúe la justicia.
Y no has de creer que las leyes adecuadas quedan inmóviles en un día entero:
el que era nefasto por la mañana, se convierte luego en fasto;
porque en cuanto se han ofrecido las entrañas a la divinidad, se puede decir todo legalmente,
y el apreciado pretor tiene libertad de palabra.
Existe también el día en que la justicia es encerrar a la gente en los cercados;
existe también el día que vuelve cada período de nueve.


vindicat Ausonias Iunonis cura Kalendas; 55
     Idibus alba Iovi grandior agna cadit;
Nonarum tutela deo caret. omnibus istis
     (ne fallare cave) proximus ater erit.
omen ab eventu est: illis nam Roma diebus
     damna sub averso tristia Marte tulit. 60
haec mihi dicta semel, totis haerentia fastis,
     ne seriem rerum scindere cogar, erunt.

El culto de Juno reivindica las Calendas ausonias;
en las Idus se sacrifica para Júpiter una cordera blanca ya crecida;
la tutela de las Nonas carece de divinidad.
El día inmediato a todos esos (¡que no te engañen, ten prevención!) será oscuro.
El augurio existe por una suerte: pues, en aquellas fechas, Roma
sufrió funestas pérdidas por causa de Marte, que le volvió la espalda.
Estas sentencias, que se adhieren a todo el calendario, queden dichas por mí una vez por todas,
para que no me vea forzado a cortar el orden de los hechos.



Día 1


Ecce tibi faustum, Germanice, nuntiat annum
     inque meo primum carmine Ianus adest.
Iane biceps, anni tacite labentis origo, 65
     solus de superis qui tua terga vides,
dexter ades ducibus, quorum secura labore
     otia terra ferax, otia pontus habet:
dexter ades patribusque tuis populoque Quirini,
     et resera nutu candida templa tuo. 70
prospera lux oritur: linguis animisque favete;
     nunc dicenda bona sunt bona verba die.

He aquí, Germánico, a Jano, que anuncia un año próspero para ti,
y es el que en primer lugar está presente en mi poema.
¡Jano bicéfalo, origen del año que transcurre en silencio,
único de los dioses de arriba que ves tu propia espalda,
asiste favorable a los conductores por cuyo trabajo
la tierra fértil obtiene la paz exenta de preocupaciones, el ponto obtiene el sosiego!
¡Y preséntate favorable a tus antepasados y al pueblo de Quirino,
y revela con tu consentimiento el reluciente espacio del cielo señalado por el augur!
Nace una próspera luz: ¡sed favorables en la lengua y en el corazón!
Ahora hay que pronunciar buenas palabras en el momento propicio.


lite vacent aures, insanaque protinus absint
     iurgia: differ opus, livida turba, tuum.
cernis odoratis ut luceat ignibus aether, 75
     et sonet accensis spica Cilissa focis?
flamma nitore suo templorum verberat aurum,
     et tremulum summa spargit in aede iubar.
vestibus intactis Tarpeias itur in arces,
     et populus festo concolor ipse suo est, 80
iamque novi praeeunt fasces, nova purpura fulget,
     et nova conspicuum pondera sentit ebur.

Que los oídos estén vacíos de litigio, y que siempre estén lejos las disputas insensatas:
¡aplaza tu obra, lengua envidiosa!
¿Distingues cómo reluce el cielo con fuegos perfumados,
y suena la espiga cilicia al encender las hogueras?
La llama azota el oro del firmamento con su esplendor,
y esparce en el más alto santuario el trémulo resplandor.
Se va con vestidos puros a las fortalezas de Tarpeya,
y el propio pueblo es del mismo color que el de su fiesta;
ya marchan delante los nuevos mandos, ya fulgura la nueva púrpura,
y siente importancia nueva el llamativo marfil.


colla rudes operum praebent ferienda iuvenci,
     quos aluit campis herba Falisca suis.
Iuppiter arce sua totum cum spectet in orbem, 85
     nil nisi Romanum quod tueatur habet.
salve, laeta dies, meliorque revertere semper,
     a populo rerum digna potente coli.
Quem tamen esse deum te dicam, Iane biformis?
     nam tibi par nullum Graecia numen habet. 90
ede simul causam, cur de caelestibus unus
     sitque quod a tergo sitque quod ante vides.

Novillos que no trabajan en el campo, a los que la hierba falisca alimentó en sus campiñas,
ofrecen sus cuellos para que los hieran.
Júpiter, cuando contempla al mundo entero desde su cima fortificada,
no encuentra nada que observar excepto que sea romano.
¡Salud, día de buen augurio! Merecedor de que el pueblo, dueño de su destino, te venere;
¡vuelve cada vez mejor!
Sin embargo, ¿qué dios voy a decir que eres tú, Jano biforme?
Pues Grecia no tiene divinidad alguna igual a ti.
Al mismo tiempo, di la causa de por qué eres el único de los habitantes del cielo
que ves lo que está por detrás y lo que está delante.


haec ego cum sumptis agitarem mente tabellis,
     lucidior visa est quam fuit ante domus.
tum sacer ancipiti mirandus imagine Ianus 95
     bina repens oculis obtulit ora meis.
extimui sensique metu riguisse capillos,
     et gelidum subito frigore pectus erat.
ille tenens baculum dextra clavemque sinistra
     edidit hos nobis ore priore sonos: 100
'disce metu posito, vates operose dierum,
     quod petis, et voces percipe mente meas.

Cuando yo daba vueltas a esto con la mente al tomar las tablillas,
la casa me pareció más luciente de lo que era antes.
Entonces el sagrado Juno, admirable por su imagen bicéfala,
puso de repente delante de mis ojos su doble rostro.
Me asusté mucho y sentí que mis cabellos se erizaban de miedo,
y mi corazón estaba helado por un frío repentino.
Aquél, con el cayado en la derecha y la llave en la izquierda,
me dijo esto con su primera boca:
"Aprende, poeta eficaz en narrar los días,
lo que intentas averiguar, dejando atrás el miedo, y recoge mis palabras con tu mente.


me Chaos antiqui (nam sum res prisca) vocabant:
     aspice quam longi temporis acta canam.
lucidus hic aer et quae tria corpora restant, 105
     ignis, aquae, tellus, unus acervus erat.
ut semel haec rerum secessit lite suarum
     inque novas abiit massa soluta domos,
flamma petit altum, propior locus aera cepit,
     sederunt medio terra fretumque solo. 110
tunc ego, qui fueram globus et sine imagine moles,
     in faciem redii dignaque membra deo.

Los antiguos (pues soy un ente primitivo) me llamaban Caos:
mira hasta qué punto de lejano tiempo voy a recitar los hechos.
Este aire transparente y los tres elementos que quedan,
fuego, agua y tierra, formaban un único montón.
Cuando, de una vez para siempre, esta masa se apartó por disputa de sus componentes
y, libre, partió hacia insólitas moradas,
la llama buscó la altura, el espacio más cercano a ella tomó el aire,
la tierra y el mar ocuparon el centro de la base.
Entonces yo, que había sido bola y mole sin figura,
me convertí en imagen y cuerpo dignos de un dios.


nunc quoque, confusae quondam nota parva figurae,
     ante quod est in me postque videtur idem.
accipe quaesitae quae causa sit altera formae, 115
     hanc simul ut noris officiumque meum.
quicquid ubique vides, caelum, mare, nubila, terras,
     omnia sunt nostra clausa patentque manu.
me penes est unum vasti custodia mundi,
     et ius vertendi cardinis omne meum est. 120

Ahora también, como pequeña señal de mi en otro tiempo mezclada apariencia,
lo que está delante y detrás a mí parece lo mismo.
Escucha cuál es la otra causa de la forma por que me preguntas,
para que conozcas al mismo tiempo ésta y mi obligación.
Todo lo que ves por doquier, cielo, mar, nubes, tierra,
todo lo abre y lo cierra mi mano.
La custodia del vasto universo está solamente en poder mío,
y el derecho de abrir una puerta lo tengo yo solo.


cum libuit Pacem placidis emittere tectis,
     libera perpetuas ambulat illa vias:
sanguine letifero totus miscebitur orbis,
     ni teneant rigidae condita Bella serae.
praesideo foribus caeli cum mitibus Horis 125
     (it, redit officio Iuppiter ipse meo):
inde vocor Ianus; cui cum Ceriale sacerdos
     imponit libum farraque mixta sale,
nomina ridebis: modo namque Patulcius idem
     et modo sacrifico Clusius ore vocor. 130

Cuando me place dejar salir de su plácida mansión a la Paz,
ella pasea libre sin descanso:
la sangre mortífera envolverá el orbe entero
si las rígidas cerraduras no mantienen encerrada a la Guerra.
Protejo las puertas del cielo con las benignas Horas
(en virtud de mi deber entra y sale el mismísimo Júpiter).
De ahí que me llamen Jano; cuando el sacerdote me
ofrenda la torta de Ceres y harina mezclada con sal,
te reirás de los nombres: pues unas veces
me llama con su boca sacrificial el propio Patulcio, y otras veces Clusio.


scilicet alterno voluit rudis illa vetustas
     nomine diversas significare vices.
vis mea narrata est; causam nunc disce figurae:
     iam tamen hanc aliqua tu quoque parte vides.
omnis habet geminas, hinc atque hinc, ianua frontes, 135
     e quibus haec populum spectat, at illa Larem,
utque sedens primi vester prope limina tecti
     ianitor egressus introitusque videt,
sic ego perspicio caelestis ianitor aulae
     Eoas partes Hesperiasque simul. 140

Está claro que aquella antigüedad inculta quiso
significar oficios diferentes con nombre alternativo.
Queda narrado mi poder; aprende ahora la causa de mi forma:
sin embargo, ya tú también ves ésta en alguna medida.
Toda puerta tiene dos caras gemelas, a uno y otro lado,
de las cuales, ésta contempla el pueblo, pero aquélla a Lar.
Y de la misma manera que vuestro portero, sentado cerca de los umbrales del edificio principal,
ve las salidas y las entradas,
así yo, portero de la corte celestial, veo plenamente
al mismo tiempo las regiones orientales y las occidentales.


ora vides Hecates in tres vertentia partes,
     servet ut in ternas compita secta vias:
et mihi, ne flexu cervicis tempora perdam,
     cernere non moto corpore bina licet.'

Ves los rostros de Hécate que se dirigen a tres direcciones,
para que ella observe las encrucijadas que se dividen en tres caminos;
y para que yo no pierda el tiempo torciendo el cuello,
me es posible distinguir dos de ellos, sin mover el cuerpo."



El Año Nuevo en enero


dixerat: et voltu, si plura requirere vellem, 145
     difficilem mihi se non fore pactus erat.
sumpsi animum, gratesque deo non territus egi,
     verbaque sum spectans plura locutus humum:
'dic, age, frigoribus quare novus incipit annus,
     qui melius per ver incipiendus erat? 150

Había dicho; y con el rostro me había expresado que él no estaría callado
si yo quisiera preguntarle más.
Tomé audacia, di las gracias al dios sin asustarme,
y, mientras miraba el suelo, le hablé un poco más:
"Di, por favor, ¿por qué comienza con el invierno el Año Nuevo,
el cual más bien tendría que iniciarse por primavera?


omnia tunc florent, tunc est nova temporis aetas,
     et nova de gravido palmite gemma tumet,
et modo formatis operitur frondibus arbor,
     prodit et in summum seminis herba solum,
et tepidum volucres concentibus aera mulcent, 155
     ludit et in pratis luxuriatque pecus.
tum blandi soles, ignotaque prodit hirundo
     et luteum celsa sub trabe figit opus:
tum patitur cultus ager et renovatur aratro.
     haec anni novitas iure vocanda fuit.' 160

Entonces todo florece; entonces hay una fase nueva de tiempo,
y se hincha la yema fresca de la vid preñada;
inmediatamente después el árbol se cubre de hojas recién formadas,
y el tallo de la semilla sobresale a la superficie de la tierra;
los pájaros endulzan el aire tibio con sus cantos orquestados,
y el rebaño juega y rebosa de salud y vigor en los prados.
Entonces los rayos del sol son suaves, y aparece la golondrina desconocida
y fija en un árbol elevado su nido de barro:
entonces permite el campo sus cultivos y se renueva con el arado.
Con justicia tendríamos que llamar esto el Año Nuevo."


quaesieram multis; non multis ille moratus
     contulit in versus sic sua verba duos:
'bruma novi prima est veterisque novissima solis:
     principium capiunt Phoebus et annus idem.'
post ea mirabar cur non sine litibus esset 165
     prima dies. 'causam percipe' Ianus ait.
'tempora commisi nascentia rebus agendis,
     totus ab auspicio ne foret annus iners.
quisque suas artes ob idem delibat agendo,
     nec plus quam solitum testificatur opus.' 170

Le había preguntado yo por extenso; él, sin detenerse mucho,
redujo sus palabras a dos versos de este modo:
"El invierno es lo primero del Año Nuevo y lo último del viejo:
Febo y el año toman el mismo comienzo."
Después de esto, me preguntaba con asombro por qué no sin litigios estaba
el primer día. "Escucha la causa" -dijo Jano-.
"Asigné el nacimiento del año a los quehaceres
para que no fuese estéril el año entero por causa del auspicio.
Por lo mismo, cada uno cata sus aptitudes obrando,
y testifica no más que su trabajo ordinario."


mox ego, 'cur, quamvis aliorum numina placem,
     Iane, tibi primum tura merumque fero?'
'ut possis aditum per me, qui limina servo,
     ad quoscumque voles' inquit 'habere deos.'
'at cur laeta tuis dicuntur verba Kalendis, 175
     et damus alternas accipimusque preces?'
tum deus incumbens baculo, quod dextra gerebat,
     'omina principiis' inquit 'inesse solent.
ad primam vocem timidas advertitis aures,
     et visam primum consulit augur avem. 180
templa patent auresque deum, nec lingua caducas
     concipit ulla preces, dictaque pondus habent.'

A continuación le pregunté: "¿Por qué, Jano, aunque debo aplacar los númenes de los demás,
te llevo primero a ti el incienso y el vino puro?"
Me dijo: "Para que puedas a través de mí, que guardo sus umbrales,
tener acceso a cualquiera de los dioses que quieres."
"Pero, ¿por qué se dicen palabras de felicitación en los días de tus calendas,
y hacemos y recibimos votos recíprocamente?"
Entonces el dios, mientras se apoyaba sobre el bastón, el cual llevaba la mano derecha,
dijo: "Los augurios suelen hallarse en los principios.
A la palabra primera dirigís vuestros temerosos oídos,
y el ave que primero ve el augur es la que toma en cuenta.
El cielo y los oídos de los dioses están abiertos; ninguna lengua
expresa votos perecederos, e importancia tienen los preceptos."



Regalos de buen agüero


desierat Ianus. nec longa silentia feci,
     sed tetigi verbis ultima verba meis:
'quid volt palma sibi rugosaque carica' dixi 185
     'et data sub niveo candida mella cado?'
'omen' ait 'causa est, ut res sapor ille sequatur
     et peragat coeptum dulcis ut annus iter.'
'dulcia cur dentur video: stipis adice causam,
     pars mihi de festo ne labet ulla tuo.' 190
risit, et 'o quam te fallunt tua saecula' dixit,
     'qui stipe mel sumpta dulcius esse putas!

Jano había terminado. Pero yo hablé a continuación,
y empalmé sus últimas palabras a las mías:
"¿Qué significado tienen el dátil y el higo seco arrugado? -dije-
¿y la miel pura que se ofrece en un recipiente de tierra blanco como la nieve?"
"La causa -dijo- es el augurio: para que aquel sabor marche detrás de los acontecimientos,
y para que el año lleve hasta el final su camino empezado prósperamente."
"Ya comprendo por qué se dan regalos dulces; añade la razón de la moneda,
para que ninguna parte de tu fiesta me quede sin entender."
Se rió, y dijo: "¡Oh, cuánto te engaña tu generación!
¡Piensas que la miel es más dulce que coger una moneda!


vix ego Saturno quemquam regnante videbam
     cuius non animo dulcia lucra forent.
tempore crevit amor, qui nunc est summus, habendi: 195
     vix ultra quo iam progrediatur habet.
pluris opes nunc sunt quam prisci temporis annis,
     dum populus pauper, dum nova Roma fuit,
dum casa Martigenam capiebat parva Quirinum,
     et dabat exiguum fluminis ulva torum. 200
Iuppiter angusta vix totus stabat in aede,
     inque Iovis dextra fictile fulmen erat.

Apenas veía yo a alguien cuando reinaba Saturno,
a cuyo corazón no fuese dulce el lucro.
Con el tiempo creció el deseo de tener, que ahora es máximo:
apenas tiene ya por dónde podría ir más lejos.
Las riquezas pueden ahora más que en los años del tiempo arcaico,
cuando el pueblo era pobre, cuando Roma era nueva,
cuando una pequeña choza acogía al hijo de Marte, Quirino,
y la ova del río ofrecía un lecho precario.
A duras penas se erguía por entero Júpiter en su angosto santuario,
y en la diestra de Júpiter había un rayo de barro.


frondibus ornabant quae nunc Capitolia gemmis,
     pascebatque suas ipse senator oves:
nec pudor in stipula placidam cepisse quietem 205
     et fenum capiti subposuisse fuit.
iura dabat populis posito modo praetor aratro,
     et levis argenti lammina crimen erat.
at postquam fortuna loci caput extulit huius
     et tetigit summo vertice Roma deos, 210
creverunt et opes et opum furiosa cupido,
     et, cum possideant plurima, plura petunt.

El Capitolio que ahora lo adornan con piedras preciosas, lo adornaban con hojas,
y el senador en persona apacentaba sus ovejas:
el pudor no se apoderaba del plácido descanso en la paja,
ni de poner heno debajo de la cabeza.
El pretor hacía justicia en el pueblo inmediatamente después de dejar el arado,
y una ligera barra laminada de plata para acuñar moneda era un delito.
Pero después de que la fortuna de este lugar elevó la cabeza
y Roma tocó con la coronilla a los dioses,
crecieron tanto las riquezas como el loco deseo de riqueza
y, aunque posean el mayor número de ellas, intentan buscar más.


quaerere ut absumant, absumpta requirere certant,
     atque ipsae vitiis sunt alimenta vices:
sic quibus intumuit suffusa venter ab unda, 215
     quo plus sunt potae, plus sitiuntur aquae.
in pretio pretium nunc est: dat census honores,
     census amicitias; pauper ubique iacet.
tu tamen auspicium si sit stipis utile quaeris,
     curque iuvent nostras aera vetusta manus, 220
aera dabant olim: melius nunc omen in auro est,
     victaque concessit prisca moneta novae.

Disputan por intentar obtener para consumir y por buscar lo que han gastado,
y ese constante giro constituye el alimento para sus vicios:
igual que aquéllos cuyo vientre se hinchó de hidropesía,
cuanto más agua beben, más sed tienen.
Ahora el valor está en el dinero: la riqueza da los honores;
la hacienda, las amistades; el pobre yace en todas partes.
Sin embargo, tú preguntas si es útil el augurio de la moneda
y por qué las viejas monedas de cobre agradan a nuestras manos.
En otro tiempo daban monedas de cobre; ahora mejor augurio hay en el oro,
y el metal arcaico, vencido, cedió al nuevo.


nos quoque templa iuvant, quamvis antiqua probemus,
     aurea: maiestas convenit ipsa deo.
laudamus veteres, sed nostris utimur annis: 225
     mos tamen est aeque dignus uterque coli.'

También a nosotros nos agradan los templos de oro, aunque apreciemos los antiguos:
la mismísima grandeza conviene a la divinidad.
Alabamos los años del pasado, pero hacemos uso de los nuestros:
sin embargo, una y otra costumbre es merecida de que la atendamos por igual."



Jano y el barco


finierat monitus. placidis ita rursus, ut ante,
     clavigerum verbis adloquor ipse deum:
'multa quidem didici: sed cur navalis in aere
     altera signata est, altera forma biceps?' 230
'noscere me duplici posses ut imagine' dixit,
     'ni vetus ipsa dies extenuasset opus.
causa ratis superest: Tuscum rate venit ad amnem
     ante pererrato falcifer orbe deus.
hac ego Saturnum memini tellure receptum 235
     (caelitibus regnis a Iove pulsus erat).

Había terminado sus advertencias. De nuevo, con plácidas palabras, igual que antes,
me dirijo yo en persona al dios portador de llaves:
"Sin duda, he aprendido muchas cosas; pero, ¿por qué en la moneda de bronce
se señala una primera figura de un barco, y luego otra de dos cabezas?"
"Podrías reconocerme en la doble imagen -dijo-
si el mismísimo tiempo no hubiera deteriorado la vieja estampa.
El motivo de la nave destaca: en una nave llegó al río etrusco
el dios portador de la Hoz, después de recorrer previamente el orbe.
Yo recuerdo que esta Tierra acogió a Saturno
(Júpiter lo había expulsado de los reinos celestes).


inde diu genti mansit Saturnia nomen;
     dicta quoque est Latium terra latente deo.
at bona posteritas puppem formavit in aere,
     hospitis adventum testificata dei. 240
ipse solum colui, cuius placidissima laevum
     radit harenosi Thybridis unda latus.
hic, ubi nunc Roma est, incaedua silva virebat,
     tantaque res paucis pascua bubus erat.
arx mea collis erat, quem volgo nomine nostro 245
     nuncupat haec aetas Ianiculumque vocat.

De ahí que largo tiempo se conservó para este pueblo el nombre de <<pueblo saturnio>>;
también a su tierra se le nombró Lacio, porque el dios estaba oculto.
Pero la buena posteridad dio forma a una nave en la moneda de bronce,
testimoniando así la llegada del dios, su huésped.
Yo en persona habité la tierra cuyo lado izquierdo
pule la más que plácida agua del arenoso Tíber.
Aquí, donde ahora está Roma, verdeaba un bosque no cortado,
y había un espacio enorme de pastos para unos pocos bueyes.
Mi fortaleza era una colina, a la que la gente nombraba por mi nombre
y que la generación actual llama Janículo.


tunc ego regnabam, patiens cum terra deorum
     esset, et humanis numina mixta locis.
nondum Iustitiam facinus mortale fugarat
     (ultima de superis illa reliquit humum), 250
proque metu populum sine vi pudor ipse regebat;
     nullus erat iustis reddere iura labor.
nil mihi cum bello: pacem postesque tuebar,
     et', clavem ostendens, 'haec' ait 'arma gero.'

Entonces reinaba yo, cuando la tierra era el soporte de los dioses
y los númenes se mezclaban con los espacios humanos.
La acción mala de los mortales no había puesto en fuga aún a la Justicia
(aquella fue la última de los dioses de arriba que abandonó la tierra),
y en lugar del miedo gobernaba al pueblo el mismísimo sentido del honor sin violencia;
ningún trabajo costaba administrar justicia a los justos.
Yo no tenía nada que ver con la guerra: velaba por las puertas y la paz,
y -dijo mostrando las llaves- estas son las armas que llevo."



Tarpeya


presserat ora deus. tunc sic ego nostra resolvi, 255
     voce mea voces eliciente dei:
'cum tot sint iani, cur stas sacratus in uno,
     hic ubi iuncta foris templa duobus habes?'
ille, manu mulcens propexam ad pectora barbam,
     protinus Oebalii rettulit arma Tati, 260
utque levis custos, armillis capta, Sabinos
     ad summae tacitos duxerit arcis iter.
'inde, velut nunc est, per quem descenditis', inquit
     'arduus in valles per fora clivus erat.

El dios había cerrado su boca. Entonces yo abrí la mía así,
con mi voz provocando las palabras del dios:
"A pesar de que hay tantos espacios cubiertos, ¿por qué te elevas consagrado en uno solo,
aquí donde tienes un templo que está unido a dos plazas públicas?"
Aquél, mientras acariciaba con la mano su barba caída hasta el pecho,
relató en seguida las armas del ebalio Tacio,
y cómo una guardiana de poca importancia, cautivada por los brazaletes,
condujo a los silenciosos sabinos hacia el camino de la más alta fortaleza.
"De ahí -dijo- había una escarpada cuesta hacia los valles y las plazas públicas,
como existe ahora, por la cual descendéis.


et iam contigerat portam, Saturnia cuius 265
     dempserat oppositas invidiosa seras;
cum tanto veritus committere numine pugnam,
     ipse meae movi callidus artis opus,
oraque, qua pollens ope sum, fontana reclusi,
     sumque repentinas eiaculatus aquas. 270

Y ya había alcanzado la puerta, cuyas
cerraduras expuestas a la vista había quitado la envidiosa hija de Saturno.
Debido a que yo temía entablar combate con numen tan poderoso,
yo en persona, astuto en mi arte, impulsé una estratagema:
abrí las bocas de la fuente, en cuyo cometido soy poderoso,
y lancé fuera sus aguas de manera repentina.


ante tamen madidis subieci sulpura venis,
     clauderet ut Tatio fervidus umor iter.
cuius ut utilitas pulsis percepta Sabinis,
     quae fuerat, tuto reddita forma loco est;
ara mihi posita est parvo coniuncta sacello: 275
     haec adolet flammis cum strue farra suis.'

Sin embargo, antes añadí azufre a las venas de agua, aún mojadas,
para que el agua hirviente cerrase el camino a Tacio.
Cuando se comprendió su utilidad, tras ser expulsados los sabinos,
se devolvió el aspecto que había tenido este seguro lugar;
me levantaron un altar que está unido a un pequeño santuario:
este altar, con sus llamas, despide el olor a harina junto con un montón de cosas quemadas."



Jano Gémino


'at cur pace lates, motisque recluderis armis?'
     nec mora, quaesiti reddita causa mihi est:
'ut populo reditus pateant ad bella profecto,
     tota patet dempta ianua nostra sera. 280
pace fores obdo, ne qua discedere possit;
     Caesareoque diu numine clausus ero.'

"Pero, ¿por qué te mantienes oculto durante la paz, y reapareces cuando las armas empiezan a influir?"
Sin demora, me dio la causa de lo que preguntaba:
"Cuando la cerradura se quita, mi puerta entera está abierta
para que sea accesible la vuelta a las guerras, si la gente parte hacia ellas.
Durante la paz cierro las puertas, para que ésta no tenga por dónde escapar;
bajo el numen de César permaneceré encerrado largo tiempo."


dixit, et attollens oculos diversa videntes
     aspexit toto quicquid in orbe fuit:
pax erat, et vestri, Germanice, causa triumphi, 285
     tradiderat famulas iam tibi Rhenus aquas.
Iane, fac aeternos pacem pacisque ministros,
     neve suum praesta deserat auctor opus.

Dijo, y, al levantar su vista que veía en direcciones opuestas,
lanzó una mirada a toda cosa que existía en el orbe entero:
había paz, y el Rin ya te había entregado sus aguas a tu servicio,
Germánico, causa de vuestro triunfo.
¡Jano, haz eterna la paz y a los representantes de la paz,
y asegura que su autor no abandone su obra!



Esculapio y Véyovis


Quod tamen ex ipsis licuit mihi discere fastis,
     sacravere patres hac duo templa die. 290
accepit Phoebo nymphaque Coronide natum
     insula, dividua quam premit amnis aqua.
Iuppiter in parte est: cepit locus unus utrumque
     iunctaque sunt magno templa nepotis avo.

Sin embargo, por lo que se me permitió aprender de los mismísimos Fastos,
los dioses consagraron en este espacio de tiempo dos templos.
La isla, a la que rodea el río con agua divisible,
acogió al hijo de Febo y de la ninfa Corónida.
Júpiter tiene su parte: un único lugar albergó a ambos,
y el templo del nieto está unido a su gran abuelo.



Día 3: Las estrellas


Quid vetat et stellas, ut quaeque oriturque caditque,
     dicere? promissi pars sit et ista mei.
felices animae, quibus haec cognoscere primis
     inque domos superas scandere cura fuit!
credibile est illos pariter vitiisque locisque
     altius humanis exseruisse caput. 300
non Venus et vinum sublimia pectora fregit
     officiumque fori militiaeve labor;
nec levis ambitio perfusaque gloria fuco
     magnarumque fames sollicitavit opum.

¿Qué nos impide hablar también de las estrellas, de cómo cada una nace y se pone?
Eso sea también parte de mi promesa.
¡Dichosos sean los primeros a los que les interesó conocer esto
y ascender a las moradas del cielo!
Se puede creer que aquéllos sacaron la cabeza por encima
tanto de los defectos como de los espacios humanos por igual.
Ni Venus ni el vino, el deber en la plaza pública o la fatiga en tiempo de guerra
quebraron sus sublimes corazones.
No les sedujo ni la ambición ligera, ni la gloria teñida de púrpura,
ni el ansia de grandes riquezas.


admovere oculis distantia sidera mentis 305
     aetheraque ingenio subposuere suo.
sic petitur caelum, non ut ferat Ossan Olympus
     summaque Peliacus sidera tangat apex.
nos quoque sub ducibus caelum metabimur illis,
     ponemusque suos ad vaga signa dies. 310

Acercaron los distantes astros a los ojos de nuestra mente,
y sometieron el firmamento a su talento.
Así se intenta llegar al cielo, sin necesidad de que el Olimpo se lleve al monte Osa
y la cima del monte Pelión toque las más altas estrellas.
Nosotros también, bajo la guía de aquéllos, pondremos los límites al cielo
y fijaremos los días correspondientes que transcurren para cada astro errante.



Cáncer


Ergo ubi nox aderit venturis tertia Nonis,
     sparsaque caelesti rore madebit humus,
octipedis frustra quaerentur bracchia Cancri:
     praeceps occiduas ille subibit aquas.

Así pues, cuando acontezca la tercera noche antes de la llegada de las Nonas
y la tierra salpicada por el rocío celeste esté húmeda,
en vano buscaremos las pinzas del Cangrejo de ocho patas:
aquél se habrá zambullido de cabeza en las aguas de Occidente.



Día 5: La Lira


Institerint Nonae, missi tibi nubibus atris
     signa dabunt imbres exoriente Lyra.

Las lluvias, que las nubes oscuras envían, te darán la señal,
a la salida de la Lira, de que han llegado las Nonas.






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