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Carmen de Burgos
sa pronunciado por un amigo cariñoso que quería enterarlo de su desgracia.
Pedro estaba ebrio; no conocía el sentimiento del honor en cuanto éste tiene de noble y delicado, pero vió que se reían de él; su amor propio habló tan alto como debía había haberlo hecho su dignidad, y tomando un cuchillo de la mesa, salió con paso vacilante, sin que ninguno de aquellos seres degradados intentara detenerle.
Nadie ha sabido la escena que se desarrolló en su casa cuando, á su llegada, pretendió herir á la inocente Rosa, que en lucha desesperada, hubiera sucumbido á no llegar Emilio oportunamente para oir sus gritos y volar en su socorro.
La lucha entre los dos hombres debió ser terrible...