Página:Antologia Poesia Femenina Argentina.djvu/313

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MARiA ESTHER MILESI 31.3

T11 que bondad sembraste por doquiera y Til que por amar fuiste més santo, gabandonar podrés a quien Aespera sufriendo del amor el mal siniestro?

Tu precepto he cumplido; aquél que dice: Amaos. .. y yo amé, Maestro. ]Perd6name, no supe lo que hice!

NO BESO A LOS NIEIOS

Yo quise a los nifios que hallé en mi camino. y a todos besaba cual si fueran mios; mas me puso a prueba un dia el destino y ya, desde entonces, no beso a los nifios.

Iba por el campo sembrado de lino siguiendo la senda que lleva hasta el rio, cuando, desde lejos, a mi oido vino el alegre canto dc muchos chiquillos;

y era un canto hermoso, Como aire divino. No sé por qué impulso fuime cerca a oirlo. Més bien no lo hiciera; pues mi poco tino me llevé hasta ellos. No sé por qué quiso la luz de mis ojos, dar con el merino

de una cabecita que era como ovillo

de lana rizada, que era un torbellino.

Su duefio, no estaba en la ronda de chicos y era de ojos verdes y cutis cetrino.

[Y era de ojos verdes! Sus ojos ;Dios mio‘. yo los conocia; y el gesto mohino

de sus rojos labios, también era el mismo de otra boca fresca que aun en ver me obstino.