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LAS BELDADES DE MI TIEMPO

Por otra parte permitanme ustedes que repita aqui aquella exclamación que estampé una vez, y que no la dijo Calderon, por supuesto.

¡Qué barbaridad cometieron nuestros padres, haciéndonos nacer tan antes!

Sin este apresuramiento quizás presenciariamos los portentosos inventos de Edison, Yankee brujo, que daré a1 traste con las muchas antiguallas de nuestra actualidad, cuando no hayan ni viejos, ni viejas, y tengamos perenne juventud, revelandonos el secreto de la suya nuestro querido amigo don Ladislao Martinez, que la posee desde largo tiempo, sin prescripción posible; y habré, igualmente, perenne y eterna suspension de pagos y otras beldades de... Bolsa, que son las de estilo y actualidad ahora.

Vamos a otra cosa de un solo salto.

¿Eran más agradables o más sinceras nuestras amistades de entonces?

¡Asi lo creo!

Y si hay quienes no lo crean, ape1o a los poetas cuyas estrofas eran lo que nos electrizaba a falta de las brujerias do Edison.

Y ahora, ¿dónde están, y qué es de estos privilegiados que hablan cadenciosos, la música del Corazón?

¿Dónde los Poetas?

¡Ninguno chista, ni para hacer un epigrama siquiera!

Todo es prosa y positivismo... Tanto tienes, tanto vales...

Alla van (cuento al caso) unos preciosos versos que mi amigo Iranzuaga, dirigió desde Montevideo, a una amiga suya, acusándole recibo de Luna prenda que le dió de recuerdo... ¡no sé si de amor!