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LAS BELDADES DE MI TIEMPO

nombre de la defensa de la patria, contra los poderes extranjeros.

El que no está conmigo es mi enemigo, dijo Rozas; y bajo este lema sangriento, comenzaron las amenazas y las exigencias de sus bandas de hombres de hacha y tiza, a obligar a todo el mundo a manifestar sus opiniones, por supuesto que no debian ser otras que las del Restaurador.

La Sociedad Popular Restauradora, como se llamó al principio a esa turba de bandidos disfrazados de patriotas, a cuya sombra se cometieron tantos atropellos y asesinatos, en nombre de la Federación de Rosas, fué un engendro de esa época contra la gente decente.

Los prohombres del partido Unitario, perseguidos por aquélla, tuvieron que fugar o abandonar su hogar, expatriándose por último, para salvar la vida, los que pudieron hacerlo, a Montevideo, al Janeiro o a Chile.

Muchos de ellos vivian en el ostracismo desde el año 30, desde que terminó vencida la, revolución de los Unitarios del 1.° de Diciembre de 1828, evolución la más funestamente transcendental, encabezada por don Juan Lavalle.

Viniendo la Francia a exigir satisfacciones con las armas en la mano por ultrajes recibidos, como se dijo entonces, los unitarios vieron en el bloqueo francés una esperanza para derrocar al ominoso poder que los oprimia, y se pusieron al habla con los acontecimientos.

Pero estos fueron creciendo a la par misma del encarnizamiento de estas masas de viles esclavos, como dijo el poeta don Juan Cruz Varela, desde Montevideo, en aquellas magistrales estrofas de las cuales voy a permitirme intercalar aqui algunas, en homenaje al ilustre autor de aquella tan bella como patriótica composición al 25 de Mayo de 1838.