Página:Camana pedagogia social.djvu/119

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remedios, haré notar que, siendo la coeducación delicadísima y esencial rodaje en la complicada máquina escolar, exige de quien lo manipule tacto e inteligencia, fusionados por el amor al niño. Después de lo aseverado anteriormente inútil parecería buscar entre nosotros quienes reunan esas cualidades, sobre todo la de amar al niño. Lejos de mí semejante afirmación. El mal régimen actual ahoga, desvía, atrofia el innato amor del hombre o de la mujer por el niño. La escuela-hogar, la coeducación sexual, su finalidad, la religiosidad humana, sacarán de nuevo por verdadero al principio: la función hace al órgano. Y el maestro, apóstol, creador, artista, será engendrado por la escuela humana.

—¿A qué tenderá la coeducación para aproximar en la escuela el reino de lo divino natural, de la cultura integral del hombre?

A la coeducación social, en primer término. Entendiéndose por ello, la escuela laica, del Estado, para todos sin excepción de castas ni de categorías donde, ricos y pobres, durante los primeros años de la vida en que las impresiones son indelebles, conquistarán la sabiduría — el cómo ser feliz en medio de los felices — de acuerdo con sus aptitudes para el mayor bien de la humanidad.

Para el niño reclamamos la coeducación social, sexual y humanamente integral proponiendo como medios prácticos la escuela infantil única — hasta los 10 años — la implantación progresiva y equilibrada de la coeducación basada en la educación