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banda oriental y patagonia

y entonces, deslizándose por la grupa, se agarró a la cola, y siempre que el caballo quería dar la vuelta y retroceder, el hombre le espantaba salpicándole agua en la cara. En cuanto el caballo tocó el fondo en el otro lado, el hombre trepó al lomo ayudándose de la cola, y quedó firmemente montado, brida en mano, antes de salir el animal a la orilla. Un hombre desnudo en un caballo a pelo es un hermoso espectáculo; no tenía idea del artístico conjunto que forman. La cola del caballo es un apéndice útilísimo; he pasado un río en un bote con cuatro personas, remolcado por un caballo de la misma manera que el gaucho. Si un hombre y un caballo tienen que franquear un ancho río, lo mejor que puede hacer el primero es asirse al pomo del arzón o a la crin y ayudarse con el otro brazo.

Al día siguiente dormimos, y nos detuvimos en la posta del Cufre. Por la tarde llegó el cartero, con un día de retraso, por haberse desbordado el río Rosario. El retraso, sin embargo, no era de graves consecuencias, pues aunque había pasado por algunas de las principales ciudades de Banda Oriental, su valija consistía... ¡en dos cartas! La vista que podía contemplarse desde la casa era agradable: una verde superficie ondulante con remotos jirones del Plata. Advierto que ahora me parece esta región muy distinta de cuando la vi por primera vez. Recuerdo que entonces la creí una llanura muy horizontal; mas al presente, después de galopar por las Pampas, no acierto a explicarme qué razones tuve para considerarla perfectamente plana. Realmente, el terreno presenta una serie de ondulaciones, tal vez nada notables en sí mismas, pero que, al lado de los llanos de Santa Fe, parecen verdaderas montañas. A causa de estas desigualdades hay gran abundancia de riachuelos, siendo el césped verde y frondoso.