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cap.
darwin: viaje del «beagle»

general de los Coleópteros. El número de los pequeños, obscuramente coloreados, es excesivamente grande [1]. Los gabinetes de Europa, hasta ahora, sólo pueden ufanarse de poseer las mayores especies de los climas tropicales. Una mera ojeada a las futuras dimensiones de un catálogo completo basta para alterar la ecuanimidad de cualquier entomólogo. Los coleópteros carnívoros o carábidos son muy poco numerosos en los trópicos; hecho que sorprende cuando se le compara con el de los cuadrúpedos carnívoros, tan abundantes en países cálidos. Esta observación me impresionó vivamente, así cuando entré en el Brasil como cuando vi reaparecer en las llanuras templadas de La Plata las varias, elegantes y activas formas de los Harpálidos. ¿Es que las numerosas arañas e Himenópteros rapaces suplen a los escarabajos carnívoros? Los insectos que se alimentan de carroña y los Braquélitros son raros, y en cambio los Rincóforos y Crisomélidos, que viven todos de materia vegetal, abundan prodigiosamente. No me refiero aquí al número de especies diferentes, sino al de insectos individuales; porque de este último es del que depende el carácter más saliente de la entomología de los diferentes países. Son especialmente numerosos los órdenes Ortópteros y Hemípteros, así como el grupo de los armados de aguijón, o Himenópteros, exceptuando quizá las abejas. La persona que penetra por vez primera en un bosque tropical queda asombrada al contemplar los trabajos de las hormigas; una multitud de rastros frecuentadísimos se ramifica en todas di-


  1. Puedo citar como caso ordinario de los recogidos en un día (23 de junio), cuando no buscaba de un modo especial Coleópteros, haber reunido 68 especies de ese orden. Entre éstas había sólo dos de los Carábidos, cuatro Braquélitros, 15 Rincóforos y 14 Crisomélidos; 37 especies de Arácnidos, que traje a casa, bastarán para probar que no prestaba excesiva atención al generalmente favorecido orden de los Coleópteros.