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cap.
darwin: viaje del «beagle»

yuelos son comunes en el fondo de todos los valles, y la naturaleza arcillosa de la tierra parece a propósito para retener la humedad. Hase inferido con mucha probabilidad que la presencia de vegetación boscosa depende generalmente de la cantidad anual de humedad [1]; sin embargo, en esta provincia caen frecuentes y copiosas lluvias en el invierno, y el verano, aunque seco, no lo es en grado excesivo [2]. Casi toda Australia se nos presenta cubierta de gigantesco arbolado, y, sin embargo, su clima es mucho más árido que el de estas regiones. Por tanto, hemos de buscar otra y desconocida causa.

Limitando nuestras consideraciones a Sudamérica nos veríamos tentados a creer que el arbolado sólo prospera en climas muy húmedos; pero el límite del país cubierto de bosque viene en notable manera a coincidir con los vientos húmedos. En la parte meridional del continente, donde los tempestuosos vientos del Oeste, cargados con la humedad del Pacífico, son los que prevalecen, todas las islas de la quebrada costa occidental, desde la latitud de 38° hasta el punto extremo de la Tierra del Fuego, están densamente cubiertas por bosques impenetrables. En el lado oriental de la cordillera, dentro de los mismos límites de latitud, donde un cielo azul y un clima excelente prueban que el aire ha sido privado de su humedad al pasar por las montañas, las áridas llanuras de Patagonia sólo tienen una vegetación raquítica. En las partes más septentrionales del continente, entre los límites del constante alisio sureste, la parte oriental se decora con bosques magnificentes; en tanto la costa occidental, desde los 4 a los 32° de latitud Sur, donde el alisio pierde su regularidad y caen periódicamente


  1. Maclaren: artíc. «Améríca», Encyclop. Britann.
  2. Azara dice: «Creo que la cantidad anual de lluvias es en todos estos países más considerable que en España.» Vol. I, página 36.