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chile septentrional y perú

los lagartos, los ratones parecen ser los que mejor pueden vivir en las menores y más secas porciones de la tierra, aun en islitas en medio de los grandes océanos.

El paisaje sólo presentaba en todas partes desolación, iluminada y hecha palpable por un cielo puro y sin nubes. Por algún tiempo es sublime semejante panorama; pero este sentimiento no puede durar, y acaba por parecer sin interés. Vivaqueamos al pie de la «primera línea» [1], o sea la primera divisoria de las aguas. Las corrientes, sin embargo, en la parte oriental no van al Atlántico, sino a una región elevada, en medio de la cual hay una gran salina o lago salado; de esta suerte vienen a formar un pequeño mar Caspio, a la altura quizá de 10.000 pies. En el lugar donde dormimos había algunas extensiones nevadas, pero no permanecen así todo el año. Los vientos en estas elevadas regiones obedecen a leyes muy regulares: todos los días sopla una fresca brisa que sube del fondo de los valles, y por la noche, una hora o dos después de ponerse el Sol, el aire de las regiones frías superiores desciende como por un embudo. Hoy, por varias horas seguidas, desde el anochecer se desencadenó un fuerte temporal de viento, y la temperatura debió de bajar considerablemente por debajo del cero centígrado, porque el agua de una vasija pronto se convirtió en un bloque de hielo. Todas las ropas de abrigo fueron insuficientes para oponer un obstáculo al aire, de modo que sentí un frío horroroso; tanto, que no pude dormir; por la mañana me levanté presa de una gran pesadez y entumecimiento.

En la Cordillera, más al Sur, mueren personas a causa de las tempestades de nieve; aquí el que mata a veces es el viento helado. Mi guía, siendo muchacho de catorce años, pasaba la Cordillera con un grupo de


  1. En castellano en el original.