Página:Charles Darwin - Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo - Tomo II.djvu/29

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chile central

pasaba de 30. Los estribos son proporcionados, y cada uno se compone de un bloque de madera, hueco, de forma cuadrada y que pesa de tres a cuatro libras. El guaso maneja el lazo quizá con mayor destreza que el gaucho; pero, a causa de las peculiares condiciones de su país, desconoce el uso de las bolas.


18 de agosto.—Bajamos de la montaña y pasamos por algunos sitios de escasa extensión, pero hermosísimos, con riachuelos y frondoso arbolado. Después de dormir en la misma hacienda de antes, cabalgamos durante los dos días siguientes por el valle arriba, y pasamos por Quillota, lugar más parecido a un conjunto de jardines para niños que a una ciudad. Los huertos eran bellísimos, presentando una masa de albérchigos floridos. Vi también en uno o dos sitios la palma datilera, que es un árbol magnífico; a no dudarlo, un grupo de ellas, en sus nativos desiertos asiáticos o africanos, debe de ser soberbio.

Pasamos después por San Felipe, bonita ciudad, de caserío desparramado, como Quillota. El valle se ensancha en esta parte, degenerando en una de esas grandes bahías o llanos que llegan al pie de la Cordillera, y que ya he mencionado como formando curiosa parte del paisaje de Chile. Por la tarde alcanzamos las minas de Jajuel, situadas en un barranco de la falda de la gran cadena. Aquí me detuve cinco días. Mi huésped, el superintendente de la mina, era un minero de Cornuailles, mañoso, pero algo ignorante. Se había casado con una española, y no pensaba volver a su patria; pero su admiración por las minas de Cornuailles seguía siendo ilimitada. Entre otras muchas preguntas me hizo la siguiente: <Y ahora que ha muerto Jorge Rex, ¿cuántos quedan todavía de la familia de los Rexes?> Este Rex debe ser sin duda pariente del gran autor Finis, que escribió todos los libros...