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cap.
darwin: viaje del «beagle»

nera diametralmente opuesta, porque el agua de la laguna, en lugar de crecer por las corrientes de fuera, es empujada hacia el exterior por la fuerza del viento. Por eso se observa que la marea junto a la cabecera de la laguna no sube tanto cuando sopla una brisa fuerte como cuando hay calma. Esta diferencia de nivel, aunque muy pequeña sin duda, es la que, en mi concepto, ha causado la muerte de esas enramadas de coral, que en el antiguo estado del arrecife exterior habían alcanzado la altura máxima de su crecimiento.

A pocas millas al norte de Keeling hay otro pequeño atoll, cuya laguna está casi cegada con fango de coral. El capitán Ross halló embutido en el conglomerado de la costa exterior un fragmento redondeado de roca volcánica verde, algo mayor que la cabeza de un hombre; tanto le sorprendió a él y a sus compañeros, que se lo llevaron para conservarlo como una curiosidad. El hallazgo de esta piedra única en un sitio donde no hay mas que roca calcárea es, sin disputa, un caso enigmático. La isla casi no ha sido visitada en ningún tiempo, y no hay probabilidad de que haya naufragado en ella ningún barco. A falta de otra explicación mejor, he llegado a concluir que el fragmento mencionado ha debido de venir a este sitio enredado en la raigambre de algún árbol corpulento; pero cuando considero la gran lejanía de la tierra más próxima y la poca probabilidad de que hayan concurrido tantas circunstancias, como la de enredarse la piedra de ese modo, ser arrastrado el árbol al mar, flotar por tanta distancia, salir después a la playa sin avería, y, por último, encontrarse la piedra en condiciones de ser descubierta, me asalta el temor de que un transporte de tal índole no sea probable. Por lo mismo, fué grande el interés con que leí en la relación de Chamisso, el ilustre naturalista que acompañó a Kotzebue, que los habitantes del Archipiélago Radack, grupo de atolls en medio del Pacífico, obtenían