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cap.
darwin: viaje del «beagle»

cillamente aclarados numerosos detalles de estructura y ciertos casos excepcionales [1]. Presentaré únicamente unos cuantos ejemplos. En los arrecifes-barrera se ha notado desde hace tiempo, con sorpresa, que los pasos a través de los arrecifes estaban precisamente enfrente de los valles de la tierra incluída, aun en los casos en que el arrecife está separado de la tierra por un canal-laguna, tan ancho y aun más profundo que el paso mismo, que apenas se concibe la posibilidad de que el agua o sedimento procedentes de esos valles, en cantidades relativamente pequeñas, sean capaces de perjudicar a los corales del arrecife. Ahora bien: todos los arrecifes franjeantes presentan brechas de poca anchura frente a los más pequeños arroyuelos, aunque estén secos durante la mayor parte del año, porque el cieno, arena o grava que ocasionalmente baja por ellos mata los corales en que se deposita. Por consiguiente, cuando una isla así franjeada se sumerge, aunque la mayor parte de las angostas entradas se cierren, probablemente por el crecimiento exterior y ascendente de los corales, sin embargo, algunas que no se cierran (y siempre debe de haberlas de esta clase, a causa del sedimento y agua impura que salen del canal-laguna) conservarán su posición exactamente


  1. La explicación de la génesis de los arrecifes y atolls coralinos toca a las cuestiones más interesantes de la geología y geografía física del Globo. Se discute recientemente la teoría de Darwin, y acaso el trabajo de Daly «The glacial control theory of the Coral reefs» (Proceeding Amer. Academy of Arts and Sciences, 1915), haya sido el esfuerzo más vigoroso que se haya hecho para reemplazar la teoría darwiniana. En vez de la sumersión gradual de las tierras del Pacífico, que Darwin supone, la formación de los enormes casquetes glaciares pleistocenos (absorción por los hielos de 26 a 56.000.000 de km.³ de agua) supondría un descenso del nivel marino en 60 a 140 m., esto es, una emersión de las tierras. Con todo, se ha reconocido que, hasta la fecha, la teoría de Darwin es la que más satisfactoriamente explica las particularidades—de orden morfológico y genético—de los arrecifes coralinos.—Nota de la edic. española.