Página:Charles Darwin - Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo - Tomo II.djvu/41

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chile central

contar la conversación que tuvieron. Renous hablaba un español tan perfecto, que el abogado le tomó por un señor del país. El alemán, aludiéndome, le preguntó qué opinaba sobre el hecho de ir yo enviado por el rey de Inglaterra a recoger lagartos y coleópteros y a romper piedras en Chile. El anciano señor se quedó pensativo un rato, y al fin contestó: «Me da mala espina; --hay gato encerrado aquí [1]. No hay nadie tan rico que envíe a recoger tales porquerías. No me gusta nada. Si uno de nosotros fuera a Inglaterra con tales pretextos, ¿no cree usted que el rey nos haría salir muy pronto de su país?» ¡Y este anciano señor, por su profesión, pertenecía a una de las clases más instruídas e inteligentes! El mismo Renous, dos o tres años antes, dejó en una casa de San Fernando algunas orugas a cargo de una muchacha, para que les diera de comer hasta que se convirtieran en mariposas. La noticia del hecho circuló por la ciudad, y al fin los «Padres» y el gobernador tuvieron una junta para discutir el caso, y convinieron en que debía ser algo herético. Consiguientemente, cuando Renous volvió, fué arrestado.


19 de septiembre.—Dejamos Yaquil y seguimos el valle plano, formado como el de Quillota, por el que corre el río Tinderidica. A tan pocas millas de Santiago, el clima es mucho más húmedo; de modo que había hermosos pastizales no regados.


20 del mismo mes.—Continuamos marchando por el valle hasta que se ensanchó en una gran llanura, tendida entre el mar y los montes al oeste de Rancagua. Pronto dejamos de ver árboles, y aun arbustos, lo cual hace escasear tanto aquí el combustible como en las Pampas. No habiendo oído hablar nunca de


  1. En español en el original.