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carlos r. darwin.

inoculándoles el veneno de ciertos sapos; hechos todos que prueban que los flúidos del sistema, alterados con un fin especial, pueden suscitar otros cambios extraños. Sobre todo, debemos tener siempre presente que ciertas modificaciones adquiridas, y utilizadas continuamente para algun uso provechoso en los tiempos pasados, han debido pasar á ser muy fijas, y continuar heredándose mucho tiempo.

Veo actualmente que es muy probable que todos los séres organizados incluso el hombre, presenten muchas modificaciones de estructura que ni les son de ninguna utilidad presente, ni les han sido útiles en lo pasado. Ignoramos lo que produce estas innumerables y pequeñas diferencias, que existen entre los individuos de cada especie, porque si las tenemos por efectos de reversion, no hacemos más que retraer el problema; por otra parte, cada particularidad ha debido tener su causa propia. Si estas causas, sean cuales fueren, obrasen más uniforme y enérgicamente durante un largo período (y no hay ninguna razon para que haya dejado de ser así muchas veces), darian por resultado probable algo más que simples y ligeras diferencias individuales: serian más bien modificaciones constantes y muy pronunciadas. No siendo en modo alguno ventajosas las modificaciones, tampoco pueden haber sido mantenidas uniformes por seleccion natural, ya que esta tiende á eliminar las que son perjudiciales. A pesar de todo, la uniformidad de carácter podria resultar de la que se supone en sus causas determinantes, y ser efecto tambien del libre cruzamiento de muchos individuos. De esta manera el mismo organismo podria adquirir, durante períodos consecutivos, sucesivas modificaciones, que se trasmitirian casi uniformemente mientras subsistiesen las mismas causas influyentes y el cru-