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carlos r. darwin.

relaciones de parentesco, lo mismo sucederá con sus descendientes, y los dos grupos unidos constituirán un grupo de órden superior. La mayor ó menor extension de las diferencias entre los diversos grupos—es decir: la suma de las modificaciones que cada uno de ellos habrá experimentado—se representará por los nombres de géneros, familias, órdenes y clases. No habiendo ningun registro de líneas de descendencias, sólo las podemos descubrir observando los grados de semejanza que medien entre los séres que tratemos de clasificar. Al hacerlo, hemos de conceder mucha más importancia al mayor número de puntos de semejanza, que á las similitudes ó desemejanzas muy marcadas, pero que no se presentan en muchos puntos. Si se parecen entre si dos lenguajes por cierta abundancia de palabras y de formas de construccion, se les reconocerá siempre como nacidos de una fuente comun, por más que difieran mucho en algunos de estos dos puntos. Pero entre los seres organizados los rasgos de semejanza no consistirán de ningun modo en solas las adaptaciones á costumbres de vida análogas; porque, por ejemplo, dos animales podrán tener toda su constitucion modificada para apropiar dichos rasgos á una vida acuática, sin que por esto sean más afines entre sí en el sistema natural. Tenemos, pues, explicada la causa de que ciertas semejanzas que se refieren á conformaciones sin importancia, á órganos inútiles y rudimentarios, ó partes no desarrolladas é inactivas bajo el aspecto funcional, son mucho más útiles para guiarnos en una clasificacion, toda vez que no debiéndose á adaptaciones recientes, revelan de este modo las antiguas líneas de descendencia, las de la verdadera afinidad.

Una gran modificacion en un carácter dado tampoco puede inducirnos á alejar demasiado á un organismo de