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el orígen del hombre.

delanteras del perro cuando duerme con el cuerpo enroscado. M. Wallace observa que en el orangután (cuyas costumbres ha estudiado tan cuidadosamente) la convergencia de los pelos hácia el codo sirve para desviar la lluvia cuando el animal tiene, segun su costumbre, los brazos doblados hácia arriba, cogidas sus manos á la rama de un árbol, ó reposando simplemente sobre su cabeza. Si esta explicacion es exacta por lo que al orangután respecta, la disposicion de los pelos de nuestro antebrazo seria un singular recuerdo de nuestro antiguo estado, ya que nadie supondrá que tenga actualmente ninguna utilidad para desviar la lluvia; uso al cual, por otra parte, no estaria ya apropiada, dada nuestra actual actitud vertical.

Sin embargo, seria temerario conceder demasiadas atribuciones al principio de la adaptacion, con respecto á la direccion del pelo en el hombre ó en sus primeros antecesores. En efecto es imposible estudiar los dibujos de Eschricht sobre la disposicion del pelo en el feto humano (lo mismo que en el sér adulto) sin reconocer con este excelente observador que han debido intervenir otras causas de naturaleza muy compleja. Los puntos de convergencia parecen tener cierta relacion con las partes últimas á unirse en el desarrollo del embrion. Parece tambien existir algun enlace entre la disposicion del pelo sobre los miembros, y el trayecto de las arterias medulares.

No debe suponerse que las semejanzas del hombre con ciertos monos, en los puntos citados, como tambien en otros muchos (tales como la frente desnuda, las largas trenzas de los cabellos, etc.), sean necesariamente todas resultado de una transmision hereditaria no interrumpida, ó de una reversion subsecuente á los caracteres de un antecesor común. Es más probable que muchas de estas