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el orígen del hombre.

observado durante mucho tiempo el Cebus Azaræ en su pais natal, le ha visto padecer catarros, con sus ordinarios síntomas, que degeneraban en tisis cuando se repetian con demasiada frecuencia. Estos monos sufren tambien apoplejías, inflamaciones y cataratas. Los remedios producen en ellos los mismos efectos que en el hombre. Muchas especies de monos tienen una aficion decidida al té, al café y á las bebidas espirituosas; fuman tambien el tabaco con placer, como he tenido ocasion de observar yo mismo. Brehm asegura que los habitantes del África Norte-Oriental cazan mandriles, poniendo en los lugares por donde suelen pasar cacharros con una cerveza fuerte, que les embriaga. Ha observado algunos de estos animales cautivos, en estado de embriaguez, y dá un relato curioso de los extraños gestos y visajes que hacen. Al dia siguiente parecian sombríos y de mal humor, cogiéndose la cabeza entre las manos y presentando una expresion lastimera; se apartaban con disgusto cuando se les ofrecia cerveza ó vino, y sólo apetecian zumo de limon. Estos hechos poco importantes prueban cuán análogos son los nervios del gusto en el hombre y en los monos, y de qué modo tan parecido puede ser afectado el sistema nervioso de ambos.

Infestan el cuerpo del hombre parásitos internos, que á veces producen funestos efectos, atormentándole tambien parásitos externos; todos pertenecen á los mismos géneros ó familias que los que se encuentran en los demás mamíferos. Los mismos procedimientos curativos cicatrizan sus heridas.

En todos los mamíferos la marcha en conjunto de la importante funcion de la reproduccion presenta las mayores similitudes, desde las primeras asiduidades del macho para con la hembra hasta el nacimiento y la cria de