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carlos r. darwin.

tantes las virtudes cuya práctica es generalmente indispensable para que los hombres salvajes puedan asociarse. Pero practícanse casi siempre exclusivamente entre hombres de la propia tribu; su infraccion respecto á los ajenos á esta no constituye de ningún modo un crímen. Ninguna tribu podria subsistir si el asesinato, la traicion, el robo, etc., fuesen habituales en ella; por consiguiente, estos crímenes llevan el estigma de una infamia eterna dentro de los límites de una tribu, fuera de la cual no excitan ya los mismos sentimientos. Un indio de la América del Norte está satisfecho de sí mismo, y es tenido en mucho por los demás, cuando ha arrancado la piel del cráneo de un indio de otra tribu; un Djak corta la cabeza á una persona inocente, y la pone á secar para convertirla en un trofeo. El infanticidio ha sido casi general en el mundo, en grande escala, sin suscitar protestas. Antiguamente no era considerado el suicidio como un crímen, sino más bien como un acto honroso, á causa del valor que probaba; aun hoy se practica sin causar vergüenza en algunas naciones semi-civilizadas, porque una nacion no se resiente de la pérdida de un individuo solo. Sea cual fuere la explicacion que se quiera dar de este caso, lo cierto es que los suicidios son raros entre los salvajes inferiores, exceptuando los negros de la costa occidental del Africa, segun me indica W. Reade. En un estado de civilizacion atrasada, el robar á los extranjeros es generalmente hasta considerado como honroso.

El gran crímen de la esclavitud ha sido casi universal, y casi siempre se ha tratado á los esclavos de la manera mas infame. No haciendo ningún caso de la opinion de sus mujeres, los salvajes las suelen considerar como esclavas. Casi todos ellos son indiferentes por completo á los sufrimientos de los extranjeros, y hasta se complacen