Página:Compendio de Literatura Argentina.djvu/59

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Entre sus muchas traducciones, son notables por la fidelidad y precisión con que han sido hechas, El Canto de Amor y A Elvira, las dos de Lamartine, imitación vaga, la primera del Cantar de los Cantares, y sentida elegía, melancólica, tierna y delicada, la última.

Es inspirada su invocación á La Noche; exquisita la sensibilidad de Amira; rebosa en paternal cariño, A mi hija María del Pilar; y está llena de sana filosofía su melancólico At home.

En 1870, la guerra franco prusiana, le inspiró su Victor por Francia y A la República Francesa.

Sus composiciones, á excepción de las últimas, han sido recopiladas en un volumen con el título de Hojas al viento.

Guido Spano es clásico por lo correcto de la forma y por la simpatía que profesa á la belleza plástica; pero su inspiración vuela, en algunas poesías, á mayor altura que la inspiración pagana, y el sentimiento que se alberga en sus estrofas, es más noble y más tierno que el sentimiento expresado en los versos de los poetas antiguos.

Ha cultivado siempre la pureza de la lengua y la pureza de la expresión, desdeñando, por instinto de su naturaleza, la forma incorrecta y desenvuelta, tan común en la literatura contemporánea.

Su inspiración es una reminiscencia platónica, que no se deleita en placeres groseros, ni se abisma en dolores profundos, ni ríe, ni se desespera.

Si alguna lágrima se desliza por su pálida mejilla, pronto se convierte en sonrisa, y sus labios perfumados modulan siempre una plácida y encantadora armonía.

Turini, en su libro «Poetas Argentinos», emite un juicio tan exacto y sintético sobre este autor, que no resistimos al deseo de trascribirlo, para terminar con él esta rápida monografía. «Los argumentos de Carlos Guido Spano son, casi siempre, dignos y elevados; á veces son modestos y humildes, vulgares nunca. Su inspiración es expontánea; su forma es propia y determinada, adecuada siempre al argumento. Sus imágenes son siempre bellas; á veces son un prodigio de verdad, otras veces atrevidas, casi nunca incompletas. Su dicción es, sin ser académica, correcta; sus colores son variados, combinados con esmero, magníficos. En todo él hay calor, afecto, sinceridad, ímpetu, generosidad; hay amor á lo bueno y lo bello; hay sentimiento inmediato de la naturaleza; aspiraciones sanas; adoración de lo puro; idolatría por la libertad y elevado culto á la fraternidad cosmopolita.»