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so llamado Fr. Juan de la Varillas y todos los vecinos de Guazacoalco, fuesen á pacificar la provincia de Chíapa, que estaba de guerra: con esta orden partieron todos los mencionados para Chiapa, por la cuaresma del año de 1524; (pero, añade este autor, y esto de los años no me acuerda bien); y habiendo llegado con hartos trabajos al pueblo de Estapa, situado cuatro leguas de la cabecera, fueron acometidos de los Ghiapanecos y se trabó una reñidisima batalla en que fueron heridos el Capitan Luis Marin y trece soldados y muertos dos; y asegura este autor que los Chíapanecos eran los mayores guerreros que habia visto en toda la Nueva España. Siguieron otro dia su camino para la ciudad de Chiapa, y no habiamos caminado cuarto de legua (dice Castillo) cuando nos encontramos con todo el poder de Chiapa, que campos y cuestas venían llenos de ellos, con grandes penachos y buenas armas..... era con pié y comenzaron á pelear como rabiosos leones: duró largo rato el combate, hasta que puestos en cuadrillas todos los de á caballo y los de infanteria, hechos un cuerpo para que no los desbaratasen, rompieron una y otra vez á los indios, con lo que volvieron las espaldas. Mas á breve trecho toparon otros escuadrones bien numerosos, que á mas de sus armas traian muchas sogas, para echar lazos á los caballos y derrocarlos, y por muchas partes tenian tendidas redes para que cayesen en ellas los caballos: aqui se volvió á encender la batalla y murieron dos soldados de los nuestros y muchos fueron heridos; pero acometiendo á los indios en la forma de la vez pasada fueron desbaratados. Pasaron después de esta victoria los Castellanos á un pueblo inmediato al rio, y aunque este era caudaloso lo esguazaron ayudados de los indios de Xaltepeque, no sin gran resistencia de los de Chiapa. Puestos al otro lado del rio, caminaron derechamente para la ciudad; y hallándola desierta, el Capitán Luis Marin envió á llamar de paz á los Caciques y Capitanes de aquel pueblo y les remitió seis Capitanes Chiapanecos que se habían hecho prisioneros; y á poco rato vinieron con presente de oro, y se disculparon por haber salido de guerra y dieron la