Página:Cuentos de hadas.djvu/79

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
— 65 —

te; pero en vano. Lleváronla á las dos hermanas que hicieron todo lo posible para meter el pié; pero por más que sudaron no pudieron salir con la suya. La Cenicienta que las estaba mirando y habia reconocido la chinela, dijo riendo:

—Vamos á ver si me viene bien. ç

Sus hermanas soltaron la carcajada é hicieron mofa de ella; pero el gentil hombre encarado de la prueba de la chinela, mirando muy atentamente á la Cenicienta y no pareciéndole costal de paja la niña, dijo que lo que pedia era justo, que el rey habia dado órden de probar la chinela á todas las muchachas.

Hizo sentar á la Cenicienta, y poniendo la chinela en su lindo piececito, vió que le estaba pinrada. Grande fué la sorpresa de las dos hermanas; mas creció de punto cuando notaron que la Cenicienta sacaba del bolsillo la otra chinela, y que bonitamente se la calzaba.

En esto que llega la madrina, dando un golpe de varilla en los vestidos de la Cenicienta, los trasforma en un traje que por lo rico y magnífico á todos los anteriores hacia ventaja.

Entónces las dos hermanas reconocieron en la Cenicinata á la hermosa dama que habian visto en el baile, y se echaron á sus plantas, pidiéndole mil perdones por el mal trato de que la habian hecho víctima. La Cenicienta levantólas del suelo, y echándoles los brazos al cuello, les dijo que de todo corazon las perdonaba y les suplicaba que siempre la amasen.

Engalanada como estaba, fué conducida al palacio del jóven príncipe, que la encontró más hermosa que nunca,