Página:Cuentos y cronicas.djvu/162

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RUBÉN DARÍO


las materias primas, deteniendo la produc- ción. Con esos detalles es fácil darse cuenta de que el tramp, es decir, el hombre errante de plaza en plaza, fatigado, extenuado, en bus- ca del trabajo que no obtiene, es el resulta- do inevitable de un sistema industrial des- organizado y establecido contra todo princi- pio de humanidad. La llegada anual a los Estados Unidos de muchos cientos de miles de emigrantes, creó una gran población en los centros industria- les, y en consecuencia engrosó el número ya enorme de obreros sin empleo. Ese problema del tramp^ del gueux^ es uno de los más formidables de nuestra épo- ca, por la sola razón de que las causas que lo producen no le dan ninguna esperanza de alivio. ¿Recuerda el lector que haya estado en los Estados Unidos aquellas plazas llenas de desocupados de todas cataduras, aquellos negros cuadros del barrio italiano, o del Bowerv?150