Página:Descripción de Patagonia y de las partes adyacentes de la América meridional.djvu/60

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
 48
DESCRIPCION

turas descompuestas; hasta que despues de varias y violentas mociones, queda recto y en disposicion de un hombre que se halla con epilepsia: despues de lo cual vuelve como que ha ganado la batalla contra el demonio, fingiendo dentro de su tabernáculo una voz desmayada, chillona y dolorida, como si fuera de un mal espíritu que se supone vencido; y finalmente, tomando una especie de asiento en tres pies, responde de allí á todas las cuestiones que se le proponen: que sea bien ó mal nada quiere decir, porque en caso de suceder lo último, se echa la culpa al demonio. En todas estas ocasiones se pagaba bien al hechicero.

Sin embargo, la profesion de estos hechiceros es muy peligrosa, porque sucede muchas veces que cuando muere algún gefe indio, matan algunos hechiceros, y especialmente si habian tenido disputa con el difunto, respecto que los indios echan por lo común la culpa á estos hechiceros, y á sus demonios. En caso de haber pestes y epidemias, de que mueren muchos, tambien lo pagan los hechiceros. Por las viruelas que sucedieron á la muerte de Mayupilqui-ya y su gente, que casi destruyeron enteramente los Checheheches, Cangapol mandó matar todos los hechiceros, para ver si por este medio cesaba el mal.

Los hechiceros son de ambos sexos. Los hombres están obligados (por decirlo así) á dejar su sexo, y vestirse de muger, no siéndoles permitido casarse, aunque si á las hechiceras. Son elegidos para este oficio desde niños, dándose la preferencia á los que están mas dispuestos desde su primera edad á condicion femenina. Vístense muy temprano en trage de mugeres, y se les dá un tambor y matraquillas, como pertenecientes á la profesión que han de seguir.

Los que padecen el mal de epilepsia, ó chorea sanabita, se eligen inmediatamente para este oficio, como si fuesen los demonios mismos, de quienes se suponen están poseidos, causándoles las convulsiones, y contorciones comunes en los parasismos epilépticos.

El entierro de sus difuntos, y reverencias supersticiosas hechas en su memoria, tienen muchas ceremonias. Cuando un indio muere, una de las mugeres mas distinguidas, es nombrada inmediatamente para hacer el esqueleto del cuerpo, sacándole las entrañas, y quemándolas hasta que se hagan cenizas; descarnando los huesos, y enterrándolos luego, hasta que la carne esté del todo consumida, ó hasta moverlos, (lo que se debía hacer al año de su entierro, aunque algunas veces lo ejecutan á los dos meses), al lugar propio en que fueron enterrados sus antecesores.

Los Moluches, Talhueches y Diviheches, guardan fielmente esta costum-