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LIBRO II.

Éschines calumniado de muchos, singularmente de Menedemo Eretriate, el cual lo acusó de haberse apropiado de muchos Diálogos de Sócrates que le dio Jantipa. De éstos, los llamados acéfalos son muy flojos, y no vemos en ellos la elocuencia socrática. Pisístrato Efesio decía que no son de Éschines, y Perseo asegura que mucha parte de siete de ellos es de Pasifonte Erétrico, el cual los incluyó en las obras de Éschines. Igualmente, que éste supuso El pequeño Ciro, El pequeño Hércules, el Alcibíades y otros libros. Los Diálogos que tienen índole socrática son éstos: el primero Milcíades, el cual, en cierto modo, tiene menos nervio que los otros[1], Calias, Axioco, Aspasia, Alcibíades, Telauges y Rinón.

 2. Dicen que por verse pobre pasó a Sicilia a estar con Dionisio, y si bien lo despreció Platón, Aristipo lo recomendó a Dionisio quien, oídos algunos Diálogos suyos, le hizo varios dones. Volvióse a Atenas, pero no se atrevió a enseñar su filosofía por la gran reputación en que estaban Platón y Aristipo; no obstante, abrió escuela privada, y los concurrentes pagaban su tanto.

  1. Fr. Ambrosio, después de Milcíades pone punto, y luego Ion quodammodo imbecillior est, deinde Callias, etc. A esta versión siguen todas las latinas y vulgares que yo he visto, menos la de Enrique Estéfano, a pesar de que el texto griego no trae tal Ion. Entre los Diálogos de Platón se halla uno con este título.