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DE DIÓGENES LAERCIO.

las festividades de los dioses». Siendo preguntado en otra ocasión qué tienen los filósofos más que los otros hombres, respondió: «Que aunque todas las leyes perezcan, no obstante viviremos de la misma suerte». Habiéndole preguntado Dionisio por qué los filósofos van a visitar a los ricos y éstos no visitan a los filósofos, le respondió: «Porque los filósofos saben lo que les falta, pero los ricos no lo saben». Afeándole Platón el que viviese con tanto lujo, le dijo: «¿Tienes tú por bueno a Dionisio?» Y como Platón respondiese que sí, prosiguió: «Él vive con mucho mayor lujo que yo: luego nada impide que uno viva regaladamente y juntamente bien». Preguntado una vez en qué se diferencian los doctos de los indoctos, respondió: «En lo mismo que los caballos domados de los indómitos».

 4. Habiendo una vez entrado en casa de una meretriz, como se avergonzase uno de los jóvenes que iban con él, dijo: «No es pernicioso el entrar, sino el no poder salir». Habiéndole uno propuesto un enigma, como le hiciese instancia por la solución, le dijo: «¿Cómo quieres, oh necio, que desate una cosa que aun atada nos da en qué entender?» Decía que «era mejor ser mendigo que ignorante; pues aquél está falto de dinero, pero éste de humanidad»[1]. Persiguiéndolo uno cierta vez con dicterios y malas palabras, se iba de allí; y como

  1. Quiere decir que no es hombre, sino bestia, hablando hiperbólicamente.