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DE DIÓGENES LAERCIO.


el dogal arrojó con que intentaba
acortarse la vida.
Otro que perdió el oro, no lo hallando,
halló el dogal, y se lo puso al cuello.

 17. Molón, amigo de Platón, dice que «no era de maravillar que Dionisio estuviese en Corintio, sino Platón en Sicilia». Parece que Jenofonte no le fue muy benévolo, pues ambos escribieron de asuntos semejantes, como émulo uno de otro, v.gr., El convite, La defensa de Sócrates, Los Comentarios morales. Además Platón escribió de la República, y Jenofonte la Institución de Ciro, que Platón en sus libros De las leyes acusa de fingida, no habiendo sido Ciro como en ella se pinta. Asimismo, aunque los dos hacen memoria de Sócrates, no se citan mutuamente a excepción de una vez que Jenofonte nombra a Platón en el libro III de sus Comentarios. Dícese que deseando Antístenes leer a Platón uno de sus escritos, le instó a que lo permitiese; y como Platón le preguntase qué asunto quería leer, y respondiese: «De que no se debe contradecir», dijo Platón: «¿Y de ese argumento de que modo sientes?» Entonces Antístenes no sólo respondió que sentía contra él, sino que escribió después contra Platón un diálogo titulado Satón. Desde entonces fueron entre sí contrarios. Dicen que habiendo Sócrates oído leer el Lisis de Platón, dijo: «¡Oh, qué de falsedades escribe de mí este joven!» Ello es cierto que Platón escribió de