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DE DIÓGENES LAERCIO.

deberán servirse mis herederos; y en siendo adultos se les dará libertad según convenga. Cuidarán también de las imágenes mandadas esculpir a Grilón, y cuando estén concluidas se colocarán; como igualmente la de Nicanor, la de Próxeno que pensaba regalarle, y la de la madre de Nicanor. La de Arimnesto, que ya está hecha, se colocará, para que le sirva de monumento, puesto que ha muerto sin hijos. La Ceres de mi madre será colocada en el Nemeo, o bien donde le pareciere. Cuando se construya mi sepulcro, se depositarán en él los huesos de Pitíade, como ella ordenó. Pondránse también en Estagira los animales de piedra, altos cuatro codos, que ofrecí por voto a Júpiter conservador y a Minerva conservatriz.»

 Este es el tenor de su testamento.

 8. Dicen que en su herencia se halló mucho cobre[1]. Y Licón asegura que se lavaba en un labro[2] con aceite tibio, y luego vendía aquel aceite. Algunos afirman que se ponía sobre el estómago un pellejito de aceite caliente. Y que cuando se echaba a dormir tomaba en la mano una bola de bronce, poniendo debajo un cuenco, para que cuando le cayese la bola en el cuenco se despertase al ruido. Atribúyensele los bellísimos apotegmas siguientes. Preguntado qué ganancia es

  1. λοπάδας, ollas. Ateneo y Eliano dicen que Aristóteles había sido boticario.
  2. ένπυέλω, que nosotros solemos llamar baño, y los latinos, pelvim, labrum.