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DE DIÓGENES LAERCIO.

que nos son externos como la riqueza, la nobleza, la gloria y semejantes».

 14. Dice que «la virtud no es suficiente por sí sola para la vida feliz, pues necesita de los bienes del cuerpo y de los externos. Que el sabio no será feliz si padece trabajos, pobreza y cosas semejantes; pero que el vicio basta para la infelicidad, por más que se posean los bienes externos y del cuerpo. Que las virtudes no se siguen precisamente unas a otras, pues un hombre prudente y amante de lo justo puede ser destemplado e incontinente. Que el sabio no está absolutamente sin pasiones, pero son moderadas». Definía la amistad como «una recíproca igualdad de benevolencia. Que es de tres especies: una de parentesco, otra de amor y otra de hospitalidad. Que el amor no sólo es propio de la sociedad, sino también de la filosofía. Que el sabio puede amar, gobernar la república, casarse y vivir en compañía del monarca».

 15. Establecidas tres especies de vida, a saber, meditativa, operativa y voluptuosa, prefería la meditativa. Decía que «la disciplina encíclica es conducentísima para adquirir la virtud». En la física fue diligentísimo en indagar las causas, asignándolas aún a las más mínimas cosas, y por esto escribió no pocos libros de Comentarios físicos. Definió, a imitación de Platón, que «Dios es inmortal, y que su providencia se extiende hasta las cosas celestes, pero que él es inmutable. Que las cosas terrenas son gobernadas por cierta simpatía con