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LIBRO V.

las celestes. Que además de los cuatro elementos hay otro quinto, de quien constan las cosas etéreas, y que su movimiento es diferente del de los otros, como que es circular. Que el alma es incorpórea, como que es la primera perfección[1] y la potencia del cuerpo físico-orgánico que tiene vida». Según él, hay dos de estas perfecciones o entelequias: llama entelequia a la que tiene apariencia incorpórea y potencial o virtual: v. gr., la imagen de Mercurio expresada en cera, capaz de recibir los lineamentos y exacta semejanza, como también su estatua en bronce. Llámase también entelequia o perfección habitual la de una concluida y consumada estatua de Mercurio. Dice: del cuerpo físico, por haber cuerpos artificiales, v. gr., los que hacen los artistas, como son: una torre, una nave; y otros los que da la Naturaleza, v. gr., las plantas, los cuerpos de los animales. Dijo: orgánico, esto es, dispuesto para alguna operación, v. gr., el ojo para ver, el oído para oír. Pone: que tiene vida por su virtud, esto es, en sí mismo, lo cual es en dos maneras; o habitualmente, o actualmente. Se dice tener alma actualmente u operativamente al que está despierto, y habitualmente al que durmiendo. Para dejar esto decidido, añade: por su virtud o potencia.

 16. Estas cosas y otras muchas como éstas expuso,

  1. έντελέχεια.